sábado, 18 de julio de 2009

Doble explotación

Otro caso más. Y van... ya no sé cuántos. Se trata de inmigrantes, mujeres, latinoamericanas y con empleos precarios, a tiempo parcial o por horas (tareas domésticas, cuidado de ancianos y semejantes). Con o sin papeles, sus salarios son bajos y lo suelen compensar acumulando trabajos hasta la extenuación.
Que, en general, en España se explota a muchos inmigrantes, no es un secreto. No a todos, por definición. Pero sí a una cantidad suficiente como para que sea observable. Y en algunos sectores más que en otros (agricultura, lo que fue la construcción, son casos bien conocidos).
Pero volviendo a las mujeres inmigrantes, ya son varios los casos (un porcentaje demasiado elevado entre los que conozco como para que no sea significativo, por lo menos entre los que conozco) en los que se puede afirmar que su familia "allá" también les explota. Y de la manera más indecente.
El esquema se repite: los de "allá", de repente, piden dinero para cuestiones urgentes (hospital, deudas) y la mujer aquí se pone a pedir adelantos e incluso, cuando se podía, préstamos para enviar el dinero allá. Puede ser hasta para un viaje de vacaciones de los de allá que vienen acá a pasar una temporada. Pero la cuestión sanitaria es la más frecuente: el de allá, pongamos que con un herpes, pide dinero para poder ir a una buena clínica para que le curen. Y la de aquí, usuaria de la seguridad social pública española a la que tiene todo el derecho del mundo, se entrampa aquí para que el de allí vaya a la privada. Cierto que el sistema público en muchos de aquellos países deja mucho que desear, pero también el trabajo de la de aquí deja mucho que desear en términos de descanso, vacaciones y... salarios.
Mi impresión es que el dato que se recogió en su día en el Ecuador, tendría que ser revisado. Estos serían los destinos de las remesas en 2003 en dicho país:


Tal vez sería más correcto añadir algo más del 17 por ciento en "lujos" y una revisión del contenido de "gastos diarios". Pero no puedo sustraerme a la impresión de que estas mujeres son explotadas en España y son explotadas por sus familiares en su país de origen.

1 comentario:

  1. estoy completamente de acuerdo, por mi profesión trabajo mucho con inmigrantes y me cuentan como desde "allá" no paran de pedirles que les envíen "remesas" y cuando les dicen que no pueden enviarles más no les creen y se enfadan con ellas, por lo que por supuesto existe esa explotación , pero no olvidemos la de "acá" salarios ínfimos, no asegurarlas etc..

    ResponderEliminar