miércoles, 10 de junio de 2009

Tres años de crisis

Reuters e Ipsos publicaron la semana pasada una encuesta realizada en 23 países. No representan a toda la población del Planeta, pero sí a los países más ricos, que suman el 75 por ciento del Producto Bruto mundial. Es la tercera vez que lo hacen, por lo que es posible ver qué ha pasado en estos tres años de crisis.
En mayo de 2007, lo que más preocupaba a ese conjunto de encuestados era “el crimen y la violencia”, seguido de “pobreza y desigualdad”, “corrupción” y “paro y empleos”. Ahora las cosas han cambiado ligeramente y esta última opción pasa al primer puesto: de un 32 por ciento de las respuestas a un 53 por ciento, que es un incremento notable. El caso es que el 71 por ciento de los encuestados en esos países afirma haber perdido su empleo o conocer a alguien que lo ha perdido en los últimos seis meses como consecuencia de la crisis.
Como era de esperar, hay diferencias entre países, estando España en el primer lugar a este respecto. De hecho, un 91 por ciento de los encuestados españoles reconoce que el problema del empleo es personal. Le siguen México, la China, Turquía, Italia y la India. En el otro extremo está el Japón con su 44 por ciento que dice que está afectado. Le siguen Holanda, Alemania, Bélgica y Australia.
Tres malas noticias. La primera es que si la cuestión del cambio climático ya estaba entre los últimos puestos de las preocupaciones de los años anteriores, ahora, en 2009, se encuentra en el último lugar. Por hacerse una idea, en 2007 el tema que menos preocupaba al conjunto era “el mantenimiento de los programas sociales” (9 por ciento) seguido del “auge del extremismo” (10 por ciento) y “cambio climático” (11 por ciento) que ahora, como digo, se encuentra en último lugar con un 7 por ciento de las respuestas. Y es mala noticia porque los gobiernos podrían dar prioridad al empleo y olvidarse del medioambiente. El riesgo es real.
Otra mala noticia es que los entrevistados, a la hora de plantearse las soluciones para el problema que les preocupa (básicamente, la crisis económica), piensan, en un 66 por ciento, que su gobierno no tiene ni idea de qué está haciendo con esos “estímulos” y que la economía está más allá de las posibilidades de control de dicho gobierno. También aquí hay diferencias de país a país. Los que más desconfían de su gobierno son los argentinos, húngaros, japoneses, coreanos y polacos. Y los que casi se salen del gráfico son los chinos: un 75 por ciento piensa lo contrario, que su gobierno sabe lo que se está haciendo. La mala noticia es que igual tienen razón aquellos y no estos.
Finalmente, la tercera mala noticia viene de las contradicciones internas de los encuestados. Por un lado, una holgada mayoría (54 por ciento) es partidaria de que su gobierno restrinja las importaciones de otros países. Lógico: importar tal vez mejore el consumo, pero dificulta el empleo local, sobre todo productivo. Pero por otro lado, un 62 por ciento teme que los demás países pongan dificultades a las exportaciones desde el país del encuestado, exportaciones que, probablemente, mejorarían las perspectivas laborales locales. La mala noticia es fácil de deducir: si todos los países hacen caso de sus respectivas mayorías, el problema es obvio. Es decir, si todos quieren exportar más y todos quieren importar menos, resulta difícil, si todos lo pretenden llevar a la práctica, que haya alguien que importe lo que otros quieren exportar si lo que quiere es exportar y no importar. Total, que la cosa se puede intentar resolver por la imposición. La retórica podrá cambiar, pero la práctica es evidente: el pez grande se comerá al chico y a eso se le llamará mercado.
Claro que también aquí ha diferencias y, en lo que a la restricción de importaciones se refiere, los más proteccionistas son Hungría, Italia, Australia, la India y Francia mientras que los más librecambistas son Suecia, Holanda, Alemania, Rusia y Polonia. En cambio, en el terreno de temer que otros países bloqueen las importaciones del propio país, los más preocupados son Brasil, México, Italia, Argentina y Corea del Sur. En cambio, los que dan porcentajes más bajos de preocupados son Suecia, Holanda, los Estados Unidos, Alemania y Gran Bretaña. En el caso de los Estados Unidos, porque tienen ya una larga experiencia de imponer sus exportaciones a los países más débiles y no precisamente mediante mecanismos de mercado.

(Publicado hoy en el periódico Información -Alicante-)

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