domingo, 28 de junio de 2009

Sospechas sobre Irán

Un buen artículo sobre las elecciones iraníes que me hace preguntarme de qué estamos hablando con todo este chunta-chunta a propósito de Irán, Ahmadineyad, Musaví y clérigos varios cuyo nombre no me he aprendido (o, mejor, no sé a quién se refieren Jatami, Jamenei...)
  1. Parecería, en algunos textos, que lo que ha pasado es la muerte de una muchacha, Neda, a manos de las fuerzas gubernamentales. Comprendo el interés informativo, dramático, personalizado y sangriento y "pro domo sua" del evento. No me preocupa que haya informaciones alternativas que dicen que no fueron las fuerzas gubernamentales. Simplemente, me niego a analizar las cosas en esos términos y a partir de ellos y eso que algunos amigos ya han dado el paso y han afirmado en la red que esa muerte les sirve para saber de qué parte están ellos. La muerte es real. El resto es discutible y, en todo caso, es muy sospechoso su uso. Yo no empezaría por ahí.
  2. Otros textos se refieren a las elecciones robadas. Pero nadie da un buen dato que lo demuestre. Si me apuran, ni siquiera son verosímiles los argumentos esgrimidos para hablar de pucherazo. Eso sí, no dudo que ha habido chapucerías electorales como la que hubo en la última votación para el parlamento europeo en España: en el lugar en que votó la vicepresidenta del gobierno su partido no obtuvo ningún (sic) voto, ni el suyo propio. Obviamente se trató de un error que no invalida las elecciones. El artículo de Esam Al-Amin va desmontando sistemáticamente los argumentos sobre el supuesto pucherazo. Pero supongamos que lo hubiese habido: ¿por qué no hubo en su momento una reacción tan extrema ante el robo electoral cuando en 2004 "ganó" las elecciones estadounidenses George W. Bush? ¿Y qué me dicen de lo que pasó cuando "el sistema se cayó" en México y Cárdenas no pudo ser presidente del país? Lo de AMLO, López Obrador, ha tenido más impacto interno, pero no ha suscitado reacciones como las de Musaví, si es que éste las ha ganado (y sí parece que tanto Cárdenas como AMLO las habían ganado y, de todas maneras, los argumentos son mucho más convincentes que los de ahora con Irán).
  3. A distancia del anterior, está el tema de la democracia. Ya he comentado otras veces la estupidez del rector de universidad estadounidense que recibió a Ahmadineyad, su huésped, con exabruptos sobre su carácter dictatorial (y, por decirlo todo, Ahmadineyad no fue muy hábil contestando y sí lo fueron, como suele suceder, sus traductores). Y no tengo muchas simpatías hacia los Guardianes de la Revolución como no la tengo hacia los que sufragan los gastos de las campañas electorales estadounidenses. Pero el hecho es que Irán ha tenido, después de la revolución, varios presidentes, cosa que no se puede decir de Egipto, Arabia Saudita, Kuwait. Las elecciones serán mejores o peores (son flojitas, para qué vamos a engañarnos), pero hay elecciones y el "incumbente" puede perder como ya ha sucedido anteriormente, cosa que no sucede en prestigiosas democracias petroleras o directamente aliadas a los Estados Unidos.
  4. Parece regla general que el que está en el poder hace todo lo posible por seguir en él directa o indirectamente (no hay nada más desagradable que un ex-presidente español -dos para ser exactos-, o un ex-vicepresidente estadounidense). Y entiendo que el que está en el poder se ponga a ello, como los Castro o Uribe (si va a ir a por un tercer mandato, parece que está bien; si lo hace Chávez, es "obvio" que está mal). Que a veces la democracia sufre en casos como esos, parece que es otra constante.
  5. Fascinante que se diga que los intereses de Israel estarían mejor cubiertos si en la lucha por le poder ganase Ahmadineyad y no el "moderado" Musaví que reduciría la fuerza de la propaganda israelí sobre los radicales islamistas antijudíos.
Lo que abre las carnes es que en este ejercicio de acoso y derribo de un régimen se eche mano hasta de un lloroso hijo del depuesto Shah de Persia. Pero todo vale en esta, por el momento, fallida "revolución verde" al estilo de otras "revoluciones". No digo que esta sea teledirigida, pero sí parece que es vista con buenos ojos desde fuera., con la salvedad del punto 5 arriba: se debilita, pero se mantiene Ahmadineyad. Una inmensa manipulación, pues. Y una urgente necesidad de tomar con mucha cautela las afirmaciones que se hacen que deberían estar probadas, ser sometidas a la criba del análisis racional y puestas en cuarentena cuando huelan a encajar demasiado con intereses ajenos al país (lo cual no quiere decir que tengan que ser necesariamente falsas: pueden ser verdaderas). Pero ni dejarse llevar por el dramatismo, ni por el etiquetado que no resiste un análisis histórico, ni por las descalificaciones que no resisten un análisis comparativo.
Me temo que el aumento de muertes en Iraq sea algo mucho más importante. Pero seguiremos mirando a Irán, claro. Donde lo que parece haber es una pelea entre matices dentro del régimen, unos apoyados más por las clases medias (Musaví) y otros por las clases bajas (Ahmadineyad), pero ya se sabe lo que dan de sí los análisis de clase aplicados a la sociología electoral. Que se lo digan a Izquierda Unida en España.
Sí parece claro que los Estados Unidos y la Unión Europea, por diferentes razones, quieren debilitar al régimen, gane quien gane y haya ganado quien haya ganado. Y lo hacen no por principios (deseos de libertad, elecciones limpias, democracia de calidad) porque, si no, tendrían que mirar hacia otro sitio incluyendo su propio patio. Lo que han en juego son intereses. Si fuese cuestión de principios, habría que hablar de Italia, Arabia Saudita, Egipto, Colombia...

(Añadido el 29: curioso que el tema haya dominado en los medios convencionales y en internet)

No hay comentarios:

Publicar un comentario