lunes, 8 de junio de 2009

Paranoide razonable

Sólo en los Estados Unidos y sólo en el primer trimestre de 2009, los anuncios en internet han supuesto unos ingresos de 5.500.000.000 de dólares (cinco mil quinientos millones).


A pesar de la caída respecto al trimestre anterior, la cifra es suficientemente alta como para imaginar razonablemente que el perfil de cada usuario vale su peso en oro. Saber sus gustos y manías permite hacerle un traje publicitario a medida de forma que se le puedan enviar los anuncios no sólo del tipo spam sino también como anuncios en los márgenes que mejor encajen con su situación, aspiraciones y posibilidades.
Como el correo que uso habitualmente (igual que este blog) son de google, estoy acostumbrado a que en los márgenes de los mails que intercambio aparezcan anuncios. Normalmente me sucede lo mismo que con los anuncios en los periódicos: que no los veo. Pero a veces sí he querido verlos y he quedado fascinado por la evidente relación que guardan con el contenido del mail. No dudo que la selección de anuncios lo hace una máquina que ha analizado previamente el contenido. Pero también estoy seguro de que mis entradas y salidas en páginas y blogs habrán formado ya mi perfil de consumidor, alguien podrá acceder a él del modo que sea (la misma empresa o algún buen hacker) y podrá venderlo. Supongo que la máquina (o el analista) ya sabrá que soy poco interesante, pero no deja de tener su gracia que en el más democrático (dicen) de los medios, la vigilancia sea también mayor que en cualquiera de los otros. Nadie puede saber qué tipo de barrido de emisoras de radio hago por las mañana o qué periódicos compro en papel o qué programas de televisión veo habitualmente si yo no lo digo. Pero mis gustos de internet pueden saberse sin que yo diga nada. Paranoide sí, pero con cierta base razonable.
Item más: cuando acepté la invitación de un amigo para entrar en Facebook, el programa me sugirió una serie de personas que podían ser mis amigos y formar parte de la banda. Entre ellos aparecía un compañero de colegio al que no veo desde aquellos años y con el que no he tenido ninguna relación por mail. La única relación posible es la de una felicitación circular o la presencia de ambos en la lista de dichos compañeros, lista que está en "google documents". ¿Cómo lo supo la máquina? Misterio.

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