jueves, 11 de junio de 2009

Optimismo mundial

Leonardo Sciascia me decía, paseando por Alicante, hace ya muchos años: "Non è che io sia pessimista: è la realtà che è pessima". Pero la realidad está hecha también de percepciones. No sólo de percepciones (porque los hechos son tozudos), pero también de percepciones. Y parece que la percepción sobre la situación del mundo está cambiando.
Vaya por delante que creo que el vaso está vacío. Muy vacío. Así lo dejó la irresponsabilidad del anterior gobierno estadounidense y sus acólitos (Barroso entre ellos) y la hiper-codicia de una parte importante de la élite mundial. Creo que es un hecho. Pero creo también, como digo, que el vaso se está llenando, aunque siga muy vacío. Siempre se podrá dudar si son hechos o es resultado de la excelente capacidad para las relaciones públicas y el márketing político del gobierno actual de los Estados Unidos. Pero así me parece y supongo que así es.
En economía mundial, los brotes verdes parece que son reales. Vamos a ver cuánto duran. Pero son reales y es real la percepción de que la cosa no es que mejore, pero que ha dejado de empeorar a la velocidad en que lo estaba haciendo. La noticia sobre la muerte del capitalismo parece que fue un poco exagerada o, por lo menos, apresurada. La constatación de la enorme capacidad de recuperación que tiene el sistema ha de ser introducida en el esquema general. Recuperación que es "menos peor" que una depresión generalizada.
En la pre-condición para que exista esa economía de forma suficientemente duradera, en lo del medioambiente en concreto, parece que la cumbre de Copenhague de diciembre podría dar mejores resultados que las anteriores, gracias, sobre todo, al cambio producido en el mayor contaminador y agotador de recursos del mundo, a saber, los Estados Unidos. Si la China le sigue, la cosa no está bien, pero estará algo "menos peor".
En la geopolítica, ahora ya se ve a Irán como país en el que el gobernante (supuesto dictador hasta hace poco) puede perder las elecciones, cosa que sólo sucede en los países democráticos. Y sin abandonar su dignidad, parecen dispuestos a mirar la cuestión nuclear de otra forma. Los resultados en el Líbano son también una buena noticia para "Occidente". Y, por supuesto, está la nueva política anunciada por Obama en El Cairo. Hay motivos para dudar, pero hay un cambio, un "comienzo". Queda por ver cómo reacciona Israel y el discurso de Netanyahu será leído con lupa, aunque el peso que tiene en su gobierno el radical Lieberman hace necesario reducir los entusiasmos (como sucede con el jefe de gabinete de Obama, con la doble nacionalidad israelí y estadounidense).
Sin salirse de la geopolítica y sin negar problemas graves del subcontinente, América Latina parece que se serena y entra en una etapa en la que lo fundamental va a ser intentar resolver problemas desde la política y no causar problemas desde la política que ha sido la tónica durante muchos años. El retorno de Cuba es un indicador. No es muy importante el asunto en sí mismo, pero sí indica un cambio de actitudes... frente a los Estados Unidos, no tanto de confrontación cuanto de dignidad. Y las muertes de indígenas en el Perú podría ser, también allí, el comienzo de una nueva situación de sus pueblos originarios.
A pesar de brotes de violencia muy visibles, algo menos de violencia también parece que se observa. El llamado "terrorismo internacional" bajó en 2008 (hay dudas de lo que pueda suceder en 2009), las guerras inter-estatales e intra-estatales siguen reduciéndose y sólo queda la preocupación por la violencia cotidiana en la que ha incidido la crisis y que puede generar círculos viciosos complicados pero no por ello imposibles de abordar.
Quedan flecos (siempre los hay) en los que la mejora no se observa con tanta claridad. Por ejemplo, en el narcotráfico con sus secuelas de violencia e inestabilidad social y económica. Sin embargo, también ahí hay novedades positivas: el gobierno de los Estados Unidos ya no quiere hablar de "guerra contra las drogas" porque eso parece implicar sólo políticas represivas y su secretaria de Estado ha reconocido que el problema no es sólo de producción (en Colombia, en Bolivia o en Afganistán), ni de distribución (México, África occidental), sino que también es de consumo. Por cierto, España está entre los primeros consumidores de cocaína del mundo.
Y el hambre, que sigue creciendo hasta esos mil millones de personas subnutridas (hambrientas) que calcula la FAO que ha habido en el primer semestre de 2009. Claro que hay que tomar con cautela los datos que justifican la existencia de la entidad que los proporciona, pero tal y como van los precios de alimentos básicos, no es descartable aquella cifra.
Y la crisis energética con una producción que difícilmente va a poder responder a la creciente demanda y que tendrá que ir siendo sustituida por otras fuentes, no todas indiscutibles (me refiero a la nuclear), y por otro tipo de coche. Espero que las empresas automovilísticas estén aprovechando el parón en la producción para desarrollar nuevos modelos menos consumidores y menos contaminantes. Pero los precios del petróleo seguirán en diente de sierra dando sustos en un caso a los consumidores y en otros a las repúblicas petroleras.
Es lo más que da de sí mi intento de no ser pesimista. Pero es que la realidad es... Bueno, dejémoslo en un homenaje a Sciascia.

1 comentario:

  1. Que no era solo yo el "pesimista". Hay que tener en cuenta que tampoco hay que hacer mucho, con respecto a los años anteriores, como para devolver el optimismo.
    Y el problema podria llegar a ser eso mismo. Que en verdad se necesita hacer mucho mucho màs de lo que ahora se intenta hacer (corregir) para poner en orden este sistema (por no decir que necesitamos otro).
    Si pasa eso el optimismo actual que se percibe se lo llevarà el viento fàcilmente.
    Renato

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