miércoles, 3 de junio de 2009

Nucleares: calidad, no cantidad

Había motivos para la esperanza después del cambio de vocabulario de Obama y su propuesta de reducción de armas nucleares. Como he dicho varias veces, este es el tema, junto al del cambio climático, que más desesperadamente muestra la estupidez de la especie humana, incapaz de superar sus propias trampas y no porque sea imposible hacerlo sino porque no sabe o no quiere. Que las cosas están claras, pero que los que tienen que decidir no deciden por más que los intelectuales les muestren el limpio y brillante camino que podrían recorrer... y que no van a recorrer porque no quieren o porque no pueden. O porque somos estúpidos.
Pero, bueno, uno podía pensar que estos chicos que nos gobiernan habían entrado en razón y comenzaban a tomar decisiones menos estúpidas. El último número del Bulletin of the Atomic Scientists  trae un artículo que echa algo de agua a las encendidas esperanzas de la pasada conversación Obama-Medvédev: los rusos están reduciendo el número de misiles intercontinentales, ICBM, sí (alleluya), pero está aumentando otros misiles y desarrollando nuevas armas al tiempo que incrementa las patrullas de sus submarinos nucleares. Es de suponer que los otros estúpidos, los estadounidenses, estarán haciendo lo mismo, así que podemos estar contentos de la reducción de la cantidad, pero podríamos tener alguna que otra duda sobre la calidad. Y no se trata de un salto dialéctico de la cantidad a la calidad, sino de una reducción de la cantidad pero un empeoramiento del peligro nuclear. De todos modos, el "reloj" de la revista, que marca la cercanía del día final, no se ha movido y sigue marcando "cinco minutos para la medianoche".

No hay comentarios:

Publicar un comentario