jueves, 4 de junio de 2009

Justice, progress, tolerance and the dignity of all human beings.

Es gratis. Afirmar que la justicia, el progreso, la tolerancia y la dignidad de todos los seres humanos son principios que América y el Islam tienen en común es gratis. Y falso. Típica retórica de político en ejercicio, en este caso Barack Husein Obama hablando en El Cairo.
Todo hay que decirlo, también ha animado a los países islámicos a abrazar la democracia, los derechos de las mujeres, la tolerancia religiosa y el derecho de Israel y de un posible Estado independiente palestino a coexistir pacíficamente.
De entrada, hay una contradicción entre el principio compartido de la tolerancia y la exortación a practicarla. Pero, sobre todo, está esa manía de la generalización: cierto que hay estadounidenses que aman la justicia (internacional también, "Not in my name"), el progreso (y no quieren volver a los Padres Fundadores o a los tiempos bíblicos), la tolerancia (hacia los homosexuales, las minorías "raciales" o las religiones "no-verdaderas", es decir, las de los otros) y la dignidad de todos los seres humanos (incluso los detenidos en Guantánamo). Y cierto también que hay musulmanes que también tienen esos principios. Pero es obvio que hay estadounidenses y musulmanes (y estadounidenses que son musulmanes) que no lo tienen tan claro. Pero aceptémoslo a beneficio de inventario.
De todos modos, si uno se lee el discurso, la cosa queda más matizada. De entrada, Obama "trasmite un saludo de paz de parte de las comunidades islámicas de su país" (quién se lo haya dicho que lo trasmita, es otra cuestión). Pero inmediatamente vuelve a las andadas: "vivimos en un tiempo de tensiones entre los Estados Unidos y musulmanes de todo el mundo". Curiosos actores para la tensión: un país (¿todo?) y (algunos) musulmanes de todo el mundo, aunque se puede suponer que no se incluyen los musulmanes de los Estados Unidos (y son numerosos: entre un millón y medio y cuatro millones, y, a lo que parece, aumentando).
Y dale: "tensiones entre el Islam y Occidente". Demasiado. No sé a quiénes se refiere con tales hiper-generalizaciones. Si lo que quiere decir, siguiendo su discurso, es entre "los violentos extremistas que han explotado tales tensiones" y los "colonialistas que han negado derechos a países de mayoría musulmana", la cosa la entiendo hasta yo. Pero eso no es "el Islam" y "Occidente", dale con el choque (inexistente) de civilizaciones (igualmente inexistentes). "Occidente" no existe y el "mundo musulmán" tampoco.
Y ahí me he cansado de leer. Es un nuevo comienzo, de acuerdo. El primer país, lo recuerda Obama, que reconoció a los Estados Unidos fue Marruecos, pero la cosa del Tratado de Trípoli no parece que esté tan clara desde el punto de vista de los árabes, no de los musulmanes, que esa es otra historia del discurso. Pero puede ser un comienzo falso si uno sigue ojeando (de ojo, no de hoja) hasta encontrar la palabra "judíos", "antisemitismo" y "Holocausto". Eso sí, los palestinos son "musulmanes y cristianos" (no se distingue entre judíos e israelitas o israelíes) y de la Nakba palestina, el horror de haber sido despojados de la tierra en que vivían, no parece que tenga demasiado peso en el discurso, aunque se hable de campos de refugiados como el de Gaza, de las "humillaciones" y del "dolor de la dislocación". Y bien está, como dice, que "los Estados Unidos no acepten la legitimidad de los asentamientos continuados" cosa que para alguien que, como yo, esperaba mayores dosis de sionismo en Obama, es una sorpresa. Y, por lo que parece, también para el periódico israelí Ha'aretz.
Y termina Obama:
The people of the world can live together in peace. We know that is God's vision. Now, that must be our work here on Earth. Thank you. And may God's peace be upon you.
Dichoso él que conoce la visión de Dios. Igual se la trasmitió Bush, que la recibía directamente. Pero no parece que sea la visión del Dios de Mahoma ni, mucho menos, la del Dios que dio esa Tierra en posesión al pueblo judío con el derecho a usar la violencia para hacerlo valer.

(Para colmo, al día siguiente, día 5, el Financial Times comentaba -y soy yo el que traduce e interpreta-, "una cosa es predicar y otra dar trigo". Y las radios españolas se quedaban en lo de "Andalucia, Cordoba, the Inquisition" hasta los límites esperpénticos del radiopredicador de la cadena de los obispos españoles que le insultaba por cometer tal fallo histórico -fallo lo es, por supuesto, pero tal vez hay asuntos más interesantes en el discurso que el chovinismo dominante no deja entrever-. Por lo menos, no demostraba tanta ignorancia como los tertulianos de anocheen Radio Nacional, que no daban ni una)
(Añadido el día 7: El comentario de Chomsky, tampoco muy optimista sobre los efectos prácticos sobre las relaciones entre el gobierno de Israel y los palestinos está aquí)

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