martes, 2 de junio de 2009

Es la economía, estúpido

Estaba en la campaña electoral de Bill Clinton y ciertamente no está en la agenda de una buena parte de la clase política inglesa, española o italiana.
A. En la inglesa, los empresarios empiezan a quejarse de que los políticos están dedicando demasiado tiempo a sus corruptelas (que son reales) y a sus sobrecostes (que son igualmente reales) y no tanto a lo que deberían hacer: ver de poner orden en una economía que hace aguas, con bancos en dificultades (y que aumentarán en la medida en que hiper-millonarios extranjeros dejen de confiar en la libra) y con economía paralizada. Se dedican a aquellos temas porque la oposición encuentra un excelente tema para debilitar a un partido, el laborista, que podría quedar ¡tercero! en las inminentes elecciones para el Parlamento Europeo. Obviamente, a los políticos les interesa, antes que nada, el poder y sólo secundariamente el servicio a los electores.
B. En la española parece que el tema son trajes, gafas oscuras, aviones y subvenciones por un lado, es decir, corrupción del contrario y, por otro, la credibilidad que pueda tener el otro como si en estas elecciones estuviese en discusión quién gobierna en España. La Unión Europea queda lejos de la campaña y, ya puestos, el tiempo que dedican a insultarse y denigrarse lo podía dedicar a discutir qué van a hacer con la economía. Puestos a "españolizar" la campaña y a "des-europeizarla", háganlo bien y hablen de economía desde la política, no desde el politiquerismo o desde el márketing electoral (que consiste no en ganar votos sino en enfervorizar a los propios mientras se reducen los votos del contrario).
C. Y la italiana es otra cosa. Un colega italiano con el que comento la situación lo tiene claro. A mis observaciones sobre la campaña me dice:

Campagna elettorale? Sei sicuro? In Italia si parla solo di corna, di minorenni tra le braccia di Berlusconi, di divisioni del patrimonio tra le due famiglie del premier.
(¿Campaña electoral? ¿Estás seguro? En Italia se habla sólo de cuernos, de menores de edad en brazos de Berlusconi, de divisiones del patrimonio entre las dos familias del primer ministro)

Aunque en Italia también hay problemas con el uso de los aviones militares, o con las mentiras del primer ministro, todo parece indicar que, a pesar de sus aventuras, la popularidad de Berlusconi sigue siendo alta y que no va a tener los problemas electorales que Gordon Brown o Rodríguez Zapatero podrían tener. Cierto que peores los del laborista que los del socialista (que tal vez pierda frente al Partido Popular, pero no por mucho como en el caso inglés). Lo cual no quiere decir que, según sigan los escándalos y según salgan las urnas del día 7, no vaya a elecciones anticipadas creyendo (como creen los otros de los que estoy hablando) que las urnas le absolverán.
¿La economía? Sólo para estúpidos. A lo más, para mostrar lo mal que lo está haciendo el otro en el gobierno local o para hacer ver que el otro no quiere ayudar a afrontar los problemas económicos porque desea (sic) que las cosas empeoren. Desde la oposición, cuanto peor, mejor. Mala barraca cuando los gobiernos están en otra cosa.

(Añadido el día 3: Una encuesta que conozco hoy habla de las preocupaciones de sus electores: desempleo (57 por ciento), crecimiento económico (45 por ciento), inseguridad (32 por ciento) y futuro de las pensiones (31 por ciento). Y los políticos, entretenidos en sus cosas)

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