miércoles, 3 de junio de 2009

Electores del mundo entero, uníos

No he visto encuestas al respecto, pero sí voy encontrando ciertos esquemas de comportamiento que permiten individuar tipos de elector ante estas elecciones del domingo.
1.- Antes que nada, está el militante, más o menos forofo de su equipo. No hace falta preguntarse por quién va a votar: por los suyos. Cierto que ha habido algunos casos excepcionales, pero había motivos para dudar de la buena fe de tales afirmaciones en el sentido de que no votaría por su partido del alma, compañero. También es cierto que incluso en esto hay grados: desde el cotizante que después vota y punto al pesado que repite el argumentario recibido directamente del partido o indirectamente de lo que se llaman “medios afines”. Confieso que algunos militantes del Partido Popular pueden llegar a “tifosi” o “hoolingans” intelectualmente hablando por lo reiterativos que son recitando los mantras de su campaña.
2.- Después están los habituales. No los “sospechosos habituales” sino los que han reducido al mínimo el coste de conseguir información sobre lo que pueda estar en juego y se limitan a votar siempre por el mismo partido o coalición pase lo que pase, hagan lo que hagan y ofrezcan lo que ofrezcan (en el caso de que ofrezcan algo que tenga que ver con lo que realmente está en discusión).
3.- Le sigue el votante racional, el que cree que el voto es un medio para lograr un fin. Si el fin se plantea en negativo (por ejemplo, “se trata de evitar que gane tal partido”), se llama voto útil cuando se vota por un partido del que uno no es habitual pero lo hace para evitar que gane otro.
(Intermedio: Lo que pasa es que en estas elecciones no queda claro en qué consiste “ganar” ni para qué. Ganar es tener más votos y, por tanto, más escaños que otros o ganar es tener más votos de los que se esperaba o ganar es no hundirse tanto como uno creía que se iba a hundir. Pero lo que es peor, es que no queda nada claro para qué se vota. Parece ser que es para cubrir unos puestos en un lejano Parlamento en el que los electos pueden votar según la lógica de su partido –y Bruselas hace muy extraños compañeros de cama- o según la lógica del país en el que se ha sido elegido –en cuyo caso no haría falta que hubiese tantos partidos-. Si hay que hacer caso a los dos partidos mayoritarios, estas elecciones son para discutir temas exclusivos de España con algunos toques de distinción europea más bien minoritarios. Pero aun así, no está claro si lo que ofrecen es reforzar la Unión, para lo cual hay que debilitar los Estados miembros, o debilitar la Unión en aras de la política local. Este intermedio sirve para comprender al cuarto tipo de votante: el cabreado).
4.- El cabreado es el que votará al margen de los tres primeros criterios y, a su vez, tendrá algunas variedades: a.- Voto aleatorio: votará al primero que se le ocurra con tal de que no sean los dos partidos mayoritarios y, si me apuran, incluyendo entre los excluidos a IU, más o menos unida, temiendo, para IU, que, una vez elegidos estos, cada uno de ellos se vaya a un grupo parlamentario diferente. b.- Voto verde, UPD: queda bien, moderno y no compromete. Pero hay más:
5.- El voto de castigo que podría estar representado por el voto a Solidaridad Internacionalista (“lo de la Benegas”, como me dice, despectivamente, un amigo vasco). Es el voto de los que quieren decir “basta ya de tomar el pelo”, “quiero que sepan que estoy cabreado pero quiero que lo sientan y que mi cabreo no se quede en algo personal mío”. Es un tipo complicado porque la interpretación que tendrá en sectores del País Vasco será voto por ETA, por la violencia, el terrorismo y todo eso. Esa interpretación también se dará fuera de Euskadi. Por eso es un voto un tanto problemático en su significado aunque no en sus orígenes.
Y 6.- El no-voto: No se vota porque no hay nada interesante que esté en discusión. El que tal cosa no-hace cree que tanto da quien gane, que Barroso seguirá de Presidente, la Comisión actuará como siempre, es decir, con “gran” transparencia, los burócratas recibirán las presiones del mundo del lobby y el Parlamento hará declaraciones como la tan práctica, eficaz y efectiva sobre el urbanismo en general y sobre el valenciano en particular. Para ese viaje, pensarán, no hacen falta alforjas y los partidos mayoritarios y segundones echarán la culpa al electorado por su ignorancia y desgana y no se les ocurrirá pensar que han hecho una campaña realmente a favor de este sexto grupo, contando cada cual con lo que ya tiene en 1 y 2 y sabiendo que lo del 3 al 5 no afecta al número de escaños que va a obtener.

(Publicado hoy en el periódico Información -Alicante-)

No hay comentarios:

Publicar un comentario