miércoles, 17 de junio de 2009

Dos Estados en Filistea

Aconsejo el Comentario 259 de 15 de junio firmado por Immanuel Wallerstein que nunca ha negado su origen judío pero no por ello se convierte en pro-sionista. Plantea los asuntos no resueltos por la propuesta de "dos Estados" que parece estar tras el discurso de Obama en El Cairo y el reciente de Netanyahu en la Universidad Bar Ilan.
Afirmar la oportunidad de "dos Estados" es proponer una solución al conflicto en la que, de una forma u otra, todo el mundo (esta vez literalmente) estaría de acuerdo. Pero, como hace Wallerstein, lo que falta por ver es en qué consiste esos dos Estados. Ezcurra, el autor del dibujo que adjunto, lo tiene claro. Netanyahu todavía más: Jerusalén es de los judíos, Palestina tendría una soberanía muy limitada -y eso no es tener un Estado- y habría que reconocer el derecho de Israel a ser "la nación del pueblo judío", con lo que no queda claro qué sucedería con los no-judíos (incluso judíos no practicantes) que vivieran en el territorio del Estado de Israel (tengo un amigo noruego y ciertamente no judío que vive en Tel Aviv y no sé qué haría allí de ser "la nación del pueblo judío"). Tal vez esta última formulación es la más desafortunada (Israel, nación, pueblo, judío) pero, como con el discurso de Obama, hay un "comienzo": se reconoce el derecho a un Estado aunque quede mucho por discutir, por ejemplo, el derecho al retorno que tienen los judíos (que pueden pedir ir a Israel donde serán aceptados) y que no se reconoce a los palestinos expulsados del actual territorio de Israel. O la recuperación de territorios como muestra el mapa construido por Le Monde diplomatique sólo para Cisjordania, convirtiendo en mar los territorios ocupados actualmente por Israel.


Mucho camino por delante, pero todo largo camino comienza por un pequeño paso. Inch'allah. Y, para todos, shalom.

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