miércoles, 27 de mayo de 2009

Democracia petrolera

Interesante este artículo de The Economist sobre las elecciones en Kuwait que ya en el título reconoce lo difícil que es democratizar a un país en el que las élites están encantadas con que no sea democrático, las clases medias están encantadas con el reparto de la tarta (que es grande) y "los de abajo" no tienen por qué contar (sólo un tercio de los habitantes del país son indígenas). Pero el paso dado es espectacular, sobre todo por la llegada al parlamento de cuatro mujeres. Cierto que los partidos políticos están prohibidos y que los candidatos tienen que presentarse como independientes. Una brillante democracia, pues.
Pero lo interesante viene al final, cuando compara la "democracia" kuwaití con la saudita donde, como dice el articulista, esas cuatro mujeres no podrían haberse presentado, primero, por ser mujeres que no pueden ni conducir un coche, y, segundo, porque las únicas elecciones son para la mitad de las concejalías de los gobiernos locales, que, por lo visto, tampoco es que sirvan para mucho.
Podrían comparar ambos sistemas con las denostadas dictaduras venezolanas o iraníes que, aunque no guste a los críticos, cumplen con los mínimos requeridos en una democracia. Eso sí, en la OPEP, estos segundos han propuesto que las transacciones petroleras dejen de hacerse en dólares y pasen a hacerse en otras monedas (euro, yen, libra, unidad de cuenta ad hoc), cosa a la que se han opuesto las dos anteriores. Por esa razón, hay que "democratizar" a Venezuela e Irán y seguir comerciando con Arabia Saudita y Kuwait.
Pero no nos engañemos. Ahí van las importaciones de petróleo de los Estados Unidos desde Arabia Saudita y Venezuela, según datos publicados este enero por el Ministerio de Energía estadounidense con los datos de octubre de 2008.
Primero, el ránking de exportadores a los USA:



Venezuela será malo malísimo (dictatorial) y Arabia Saudita será lo que sea, pero ahí están satisfaciendo la insaciable sed de petróleo del sistema estadounidense que lo hace, según el libro de la CIA, el primer importador de petróleo del mundo que consume una cuarta parte de todo el consumo mundial, bien por encima incluso de toda la Unión Europea junta. Pero lo curioso, para lo que ahora comento, es otra cosa. 
Ahí puede verse la importación mensual de petróleo desde Arabia Saudita:



Hay una extraña anomalía en torno a 2003 que no parece tener explicación a no ser que se compare con este otro gráfico, con las importaciones estadounidenses desde Venezuela:



Con independencia de cómo las exportaciones venezolanas a los Estados Unidos parecen tener una tendencia a la baja, sobre todo a partir de 1997, la caída de las exportaciones en torno al 2003 coinciden perfectamente con la "anomalía" saudita: se trató de la huelga petrolera contra Chávez por parte de Pdvesa.
A estas alturas, y al margen de los problemas de Irán con Israel, parece que el petróleo cuenta algo más que otras consideraciones políticas a la hora de aceptar o rechazar un régimen como el iraní, mucho más democrático que el kuwaití y, por supuesto, el saudita. La comparación con Venezuela es algo más complicada porque la retórica agresiva de unos contra otros y viceversa no excluye que business is business, para unos y para otros.
Pero precisamente, lo que el caso venezolano da que pensar en este contexto de repúblicas petroleras es que no todo es petróleo, pero que tampoco hay que olvidarlo.
(P.S. No me asombra la facilidad que tiene Rusia -e Irán- para establecer buenas relaciones con Venezuela, Bolivia y el Ecuador: maniobras conjuntas ruso-venezolanas, brazos abiertos en Rusia para el vicecanciller boliviano y apoyo explícito al régimen de Correa. ¿Política? ¿Ideología? No, ni ahora ni cuando Rusia tenía su propio imperio regional, la URSS. Economía. Petróleo para ser exactos, visto desde una perspectiva geopolítica que Putin conoce y sobre lo que escribió su tesis doctoral).

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