lunes, 18 de mayo de 2009

Democracia en peligro

Asombrosa la facilidad que tienen algunos políticos para culpabilizar a las víctimas al tiempo que se van de rositas como si ellos no tuviesen nada que ver. Ahora es un ministro británico el que teme que la "democracia esté en peligro". ¿Razón? Por supuesto que poco tiene que ver el comportamiento irresponsable de los políticos, profesionales o no, en el manejo de fondos públicos o en la toma de decisiones que afectan a los ciudadanos. La razón es que estos, hartos hasta la coronilla de la pésima calidad de su clase política pero afectos a la democracia, opten por votar a partidos no-mayoritarios como forma de castigar a los mayoritarios impresentables y, al mismo tiempo, ejercer su derecho democrático al voto. 
No hace falta ser muy sagaz para saber que esos políticos preferirían que los hartos no votasen y que los partidos mayoritarios, aunque con mayor abstención, mantuviesen sus puestos. Porque eso es lo que llaman "democracia": que los partidos mayoritarios sigan en el poder para poder manejar como se les antoje los fondos públicos o para tomar las decisiones que les vengan en gana o para entretenerse en polémicas estériles que nada tienen que ver con los intereses de los ciudadanos. Por cuestiones locales de la Comunidad Valenciana en la que vivo, añadiré que los intereses de los ciudadanos incluyen que la clase política no se venda por un plato de lentejas (ni por un jaguar, ni por un palacio en el campo, ni por una cuenta en paraísos fiscales, ni por un futuro cargo en una empresa multinacional; ni por una campaña electoral del propio partido).
Echar la culpa a los que están hasta las narices sin explicar por qué están hasta las mismas, es una bonita forma de echar balones fuera. Si, encima, lo publicas, entonces hay que "matar al mensajero". Todo menos reconocer que, como hombres son como nosotros, y como políticos son por nosotros y para nosotros. A lo que creen, se encuentran "au dessus de la melée" y nada humano les afecta. Y menos los propios comportamientos, todos ellos buenos, bonitos y baratos.

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