domingo, 12 de abril de 2009

Violentos con causa

Me referí aquí a la proliferación de actos violentos en los que alguien, sin motivo aparente, entra en un local (iglesia, escuela, oficina) y se pone a disparar de manera indiscriminada terminando, generalmente, con el propio suicidio. A los casos estadounidenses se podrían añadir los finlandeses, alemanes o franceses, por no salir de los países enriquecidos y supuestamente menos proclives a este tipo de hechos que la mitología atribuiría a países "salvajes" y "atrasados".
En el post citado me preguntaba hasta que punto había que buscar un conflicto subyacente en ese tipo de violencia, conflicto que habría que explorar y resolver o trascender si se quería reducir/evitar la violencia. No hace falta que lo diga, pero estaba pensando en el caso vasco. Sin embargo, estas violencias no parecían reflejar un conflicto sino que podían tener motivaciones muy diferentes a la expresión del mismo. Frustración generada por la situación económica personal, que se transformaba en agresividad que, a su vez, se expresaba en violencia hacia fuera (matanza) y hacia uno mismo (suicidio).
Ahora encuentro un argumento más para el caso de los Estados Unidos: la frustración "violentógena", además del ya conocido papel de los medios de comunicación, está provocada por los "talk shows" (tertulias) ultra-conservadoras. La lista de hechos es intrigante ya que las soflamas histéricas por parte de las tertulias los acompañaron antes de la presidencia de Bush II y después de la presidencia de Bush II, guardando silencio durante este mandato republicano y no teniendo particulares manifestaciones violentas durante el mismo. La conclusión parecería clara para algunos autores estadounidenses: con independencia de las motivaciones profundas que pueda haber (mi hipótesis de la frustración), hacen falta factores precipitantes que actúan sistemáticamente y sabiendo lo que hacen, además del "efecto demostración" (si otros lo han hecho,yo también puedo hacerlo). Aquí entran las soflamas de los ultra-conservadores, sus tertulias y sus publicaciones que aparecen de una forma u otra entre los materiales de que disponían los que tales matanzas perpetraron. 
A un nivel menos preocupante, me fascina el lenguaje, en las Españas, de los que están expuestos sistemáticamente a tal tipo de producto "cultural", gente que sólo escucha esos programas en esas radios y sólo lee periódicos afines a las mismas y busca televisiones que no introduzcan ningún ápice de duda en sus cada vez más profundas convicciones. Son machacones en su conversación (con horror recuerdo un viaje México-Madrid sentado al lado de uno de ellos: poco discutidor que soy, me dio el viaje) e insisten "con ocasión y sin ella" digna de Pablo de Tarso en los temas que les obsesionan venga o no vengan al caso. La ventaja española es la de un escepticismo pagano de base y una dificultad de conseguir armas, pero el escepticismo se cura con ideas claras, propuestas sencillas, identificación evidente del "enemigo", trasmisión de la conciencia del peligro (hará falta un "Committee on the Present Danger"), repetición de los mensajes, provocación de sentimientos y no de razonamientos y ecos del mensaje en medios diversos que suele ser una "garantía" de veracidad (si se encuentra lo mismo en MI radio, en MI periódico y en MI televisión, seguro que es correcto y cierto). Si lo que dicen es objetivamente falso, no importa. Como buenos anticomunistas, practican la vieja ética comunista: es bueno lo que lleva al triunfo del Partido. Y en eso no hay tantas diferencias, a lo que cuentan, entre los tertulianos radio-predicadores estadounidenses que dicen que Obama es un peligroso dictador marxista o que el país se hunde en el comunismo y que, en general, expresan un odio feroz hacia los "liberals" (que aquí se llamarían "progresistas" o, sencillamente, "progres") a los que se ve como causantes de todos los males que aquejan al individuo (y a la Patria, claro) y representantes de todo lo que es odiable en este mundo transformando la "lucha de clases" en "luchas culturales", que es otro bonito truco.
No sé cómo será en otros países, pero igual estamos ante una tendencia "geocultural", formas de comportamiento que afectan a personas de muchos países. 

1 comentario:

  1. José María,

    a mi me parece que es la cultura propia del neoliberalismo en su fase actual. Una mezcla de mercantilismo salvaje, ley de la selva y elementos retrógrados tipo endurecimiento de penas, (muy útil para los intereses de la élite) etc..que hace que más de uno pierda la cabeza ante tanto mensaje contradictorio en tan poco tiempo (el ritmo televisivo de planos cada vez más rápidos crea una atmósfera de falsa homogeneidad entre elementos a menudo contradictorios y la disidencia del mensaje que pueda tener el espectador en el minuto 4 se disuelve en el minuto 9)...

    Al fin y al cabo, llámame socialista (que lo soy, no del PSOE por supuesto, ni "socialisto" como diría un amigo), pero toda esta cultura es fruto de que los medios de comunicación estén, cada vez, en menos manos. Con una élite de decisión que crecientemente concentra más poder....Por otra parte como te decía creo que es propio (este mensaje, esta cultura) de la sinergia capitalista, tampoco hace falta creer en teorías de las conspiraciones (que ciertamente alguna habrá porque algunos miembros de la élite no son angelitos precisamente)

    Me hizo mucha gracia lo que pusiste:

    "Como buenos anticomunistas, practican la vieja ética comunista: es bueno lo que lleva al triunfo del Partido. "

    Totalmente de acuerdo, y en esas siguimos no creas.

    A mi, que me gusta ser lo más preciso posible con las palabras en honor al porcentaje de verdad que les pueda ser inmanente en cada momento histórico; después de todas las tropelías realizadas por los Partidos Comunistas "realmente existentes" a nivel mundial, prefiero llamarme "socialista" que no tiene esa carga de suciedad histórica acumulada y no porque sea acomplejado sino porque además, resulta que no tiene sentido llamarse "comunista" porque en caso de que alguna vez se alcanzara tal ¿utopía? o algo parecido, desde luego siguiendo la propia teoría marxista, una persona en esta sociedad actual no puede llamarse "comunista" sino a riesgo de sonrojarse ya que me temo que distará mucho de tal epíteto. Me parece más honesto decir que uno es socialista, o sea que lucha/trabaja/aporta por la construcción del socialismo que es algo más "cercano" con todas las comillas posibles.

    En ese mismo sentido la "Dictadura de la Clase Obrera", de facto no es sino (y no estoy descubriendo América) la "Dictadura de la élite del Partido Comunista" que puede ser más o menos afrotunada/desafortunada, según que tierras pisemos. Entonces si un miembro de un PC se cree este primer dogma de fe acientífico, o sea Clase Obrera = PC = Voluntad de la línea oficial de la dirigencia; pues mal vamos. Porque a partir de ahí, la lucha de clases es la lucha de su línea oficial contra quien ahora se les ocurra que son sus enemigos acérrimos (que un poco más tarde) dirán que son sus aliados estratégicos, todo ello sin mucha democracia interna que se diga y con varios regates cortos...en fin, vaya rollo que solté. Un saludo.

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