sábado, 25 de abril de 2009

Violencia doméstica, de género, machista

Aunque el tamaño sí que importa, presento este gráfico para hacerme entender (olvídese del tamaño por un momento):

Me lo sugiere una reciente entrada de una publicación estadounidense que recuerda la promesa de Obama de enfrentar la Violencia doméstica, es decir, la "violencia contra las mujeres", como una de las prioridades de su mandato.
Como suele suceder, un problema mal planteado es un problema no resuelto y ahí viene mi gráfico.
Por un lado, está la violencia doméstica, es decir, la violencia producida dentro del hogar. Por lo general son varones contra mujeres, pero no de manera exclusiva ya que hay: violencia contra los niños (que puede ser ejecutada por la madre, aunque sea de forma minoritaria), violencia contra los ancianos (de la que se habla menos, pero que existe igualmente aunque la que llegue a los periódicos sea la producida en residencias y asilos) y violencia contra la propia pareja del mismo sexo (en España, recientemente, ha habido un caso de un varón asesinando a su marido). Tiene su propia lógica y, probablemente, tiene que ver con frustraciones extra-domésticas, disfunciones personales, uso de deshinibidores (drogas legales -alcohol- y no legales) e historia personal.
Por otro lado, está la violencia de género, es decir, la violencia producida precisamente por el sexo del que la padece. Puede llamarse "violencia machista" como suelen hacer los medios porque tiene un elemento ideológico: la mujer es un ser inferior y el varón tiene derechos sobre todas ellas. 
Como intento decir, la violencia de género puede producirse dentro de la casa o fuera de ella. La de dentro de la casa es la que implica esa idea del varón machista de que "la mujer es mía" o "antes muerta que de otro" y es la que yo llamaría violencia machista. Es la del marido o ex-marido contra la mujer o ex-pareja y es el área común de las dos anteriores y no debe confundirse con la violencia contra las mujeres fuera de la casa y sin referencia a la relación jurídica o consuetudinaria entre agresor y agredida (por ejemplo, violaciones en grupo). Tampoco debe confundirse con la violencia contra niños, ancianos o pareja del mismo sexo. Tiene rasgos en común con una y otra, pero es diferente precisamente por esa mezcla.
La razón es que la prevención es diferente para los tres casos del gráfico: la violencia de género (sin más) tiene una prevención educativa... que será inútil si no se afrontan las causas de la violencia doméstica que, como repito, no siempre tiene que ver con el machismo.
El feminismo ha señalado, creo que correctamente, la lacra de la "violencia machista" que ahora se denuncia más y, es posible, ahora es más frecuente. Que se denuncia más, es obvio: los medios ayudan a ello. Que sea más frecuente ya no es tan obvio aunque creo que si se atienden a las motivaciones y causas de la violencia doméstica se puede creer, como creo, que también está aumentando (como aumenta la violencia contra niños y ancianos).
En el movimiento por la paz (que es contra la violencia y no sólo contra la guerra) se está abriendo camino la idea de la "paz en positivo". Nada que objetar. Incluye la difusión de la "cultura de paz" y la defensa de la paz como derecho humano. Pero si el trabajo se queda ahí, es decir, aucomplaciéndose de lo buenos que somos porque defendemos la paz, los resultados observables pueden ser muy, pero que muy escasos.
Si con las violencias a las que ahora me refiero hiciésemos lo mismo, o sea, si nos dedicáramos a la trasmisión de valores igualitarios o de los valores de la identidad femenina tal vez estaríamos afrontando una parte del problema aunque no necesariamente la parte más importante si no conocemos las causas de esas violencias que, como digo, resultan muy heterogéneas y no se dejan encasillar en una sola categoría, en este caso, la de violencia machista.
También aquí, como sucede con otras violencias, la tentación policial-militar es inmediata: endurézcanse las penas, póngase policía en la vigilancia y créense juzgados ad hoc. No sirve de mucho: el problema no son las penas sino la probabilidad de ser juzgado por tal delito y de serlo de forma justa. No me imagino a un maltratador evaluando críticamente los efectos que pueden tener sus actos en términos de las posibles penas, mayores o menores. La pena de muerte o la cadena perpetua pueden servir para satisfacer el deseo de venganza, pero no para disuadir del delito. En todo caso, sirven de bastante más que la repetición del mantra "hay que ser buenos y portarse bien" que, aislado, como puede estar aislada la "cultura de paz", no tiene muchos efectos observables. Y menos aún convertir el problema en una cuestión ideológica entre pacifismo y belicismo, entre machismo y feminismo.

(Dicen que van a aumentar los barcos de países ricos para luchar contra la piratería en Somalia. La típica solución militar-policial que no tiene en cuenta la pesca abusiva por parte de países ricos -en concreto, las Españas-, los barcos que hacen contrabando de armas para grupos enfrentados, los barcos que buscan descargar material tóxico y residuos peligrosos, la venganza por maltratos recibidos y las condiciones socio-políticas de la zona. Por lo visto, todo se solucina con más patrulleros, más soldados y algunos misiles. Supongo que endurecerán las penas. Y llevarán a expertos en "paz en positivo" para que difundan la "cultura de paz" que los ejércitos de los países de los expertos no practican)

4 comentarios:

  1. Una consideración, que no es crítica a su artículo, sino a la tonta confusión sobre el asunto:

    me llama la atención, desde que comenzó el debate, el manejo rebuscado de términos, incluido el inglesajo españolizado de género -¿miedo a decir sexo, como en gringolandia?- cuando el propio dicionario de la RAE tiene la solución con la palabra SEXISMO, en su 2ª acepción.

    Por decirlo en términos castizos: son ganas de hacerse "la picha un lío".

    "Violencia sexista" recoje todas las situaciones que Vd. describe ... en español correcto y preciso. Sólo hay que mirar el diccionario cuando se busca una palabra, que puede que esté ahí desde antiguo.

    Saludos.

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  2. La cuestión sexo-género no es por sumisión a gringolandia (aunque algo hay de eso): es distinguir entre lo que es biológico (sexo) y lo que es construido por la sociedad a partir de las diferencias sexuales (género). No me gusta por gringada, pero no tengo alternativa para distinguir una cosa y otra, como han enseñado las feministas.
    No entiendo lo de violencia sexista: ¿se aplica a la violencia doméstica contra niños o contra ancianos con independencia de que el autor sea varón o mujer? Pero sí puede ser una buena palabra alternativa para "violencia de género", dentro o fuera de la casa.
    En todo caso, el diccionario es una ayuda y no siempre certera porque va detrás del uso, no delante del mismo. Para conocer los problemas reales, el DRAE no tiene por qué ser EL instrumento privilegiado. Ni el sometimiento al mismo es garantía de mejor comprensión de las cosas. Pero estoy de acuerdo en que hay que vigilar las palabras que se usan. No son neutrales.

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  3. Al decir violencia sexista me refiero a la que se ejerce sobre la mujer, abusando de la mayor fuerza, creerla una propiedad, etc..., por parte del varón. Quizá me expresé mal.

    Lo de doméstica, sería todo, se haga donde se haga: un tortazo al hijo por hacerse pis en el autobús, por ejemplo, dejar a un abuelo abandonado, la esposa que humilla al marido en reuniones,...

    Con todas las acepciones existentes en español para la palabra género, en mi opinión, añadir una mal traducida del inglés creo que empobrece en lugar de enriquecer (tengo leído que lo de gringolandia se debe a que los puritanos de allá rechazan usar la palabra sexo).

    Cierto que la RAE no es infalible, nadie lo es, pero de asuntos terminológicos se supone que entiende más que una asociación feminista o de tranviarios. Y cuando se iba a aprobar la ley sobre violencia de género emitió un informe que a mí me convenció en lo sustancial, aunque en su propuesta de nombre para la ley creo que se ajustaría más la palabra sexista.

    Me llamó la atención, además, que sólo en España, de los países de lenguas románicas, se haya optado por "género". ¿Por qué será?

    Supongo que conocerá el informe, mas de todos modos le añado el enlace:http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000001.nsf/(voAnexos)/archBB81F7452A4355C0C12571F000438E7A/$FILE/Violenciadeg%C3%A9nero.htm

    Reitero mis saludos.

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  4. Supongo que el DRAE acabará aceptando género como construcción social a partir de la diferencia de sexo. La cuestión puritana tal vez esté, pero son las feministas las que insisten en diferenciar una cosa y otra en la línea de "sexo y temperamento" de la inevitable Margaret Mead.
    Y no, no conocía el informe, así que me lo voy a ver. Te lo agradezco.
    De todas formas, lo que intentaba decir es que realidades tan heterogéneas no deberían tener una única palabra y menos "violencia machista" como hacen los medios. Confunden. Como puede confundir no diferenciar lo que es biológico-genital y lo que es social, asunto en el que creo que tienen razón las feministas (no hace falta ser feminista para reconocerlo).
    El puritanismo lingûístico me interesa si sirve para comprender las cosas, no si es pura sumisión a una autoridad (que sin duda la tiene, excepto cuando se meten en un Panhispánico de Dudas a hablar de los nombres de ciudades).
    En todo caso, no es "cuestión de nombres".
    Gracias de nuevo

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