miércoles, 15 de abril de 2009

USA-Cuba

Los estadounidenses recientemente encuestados piensan mayoritariamente que el bloqueo comercial (que llaman embargo) y las prohibiciones de que los estadounidenses viajasen a Cuba ni ha fortalecido ni ha debilitado al gobierno de Castro.


Pues no soy estadounidense. Adelanto que tengo muy buenos amigos cubanos en Miami, en Madrid y lo tuve muy querido en Alicante (le traje, a petición suya, un puñado de tierra cubana para que pudiesen enterrarle con ella, como, desgraciadamente, ya sucedió). Quiero decir que tengo facilidad para entender sus razones contra el castrismo y que, por eso, creo que se equivocan los estadounidenses que piensan que ni ha fortalecido ni debilitado.
Tampoco me parece que sea de recibo la idea según la cual el bloqueo y leyes como la Helms-Burton se deban al anticomunismo de los sucesivos gobiernos estadounidenses. Si fuesen tan anticomunistas, tienen terreno más que abundante para demostrarlo: Vietnam (donde, además, perdieron una guerra y con el que, sin embargo, las relaciones no son problemáticas) o la China (donde, que yo sepa, el gobierno es del Partido Comunista Chino y, sin embargo, no pasa nada con que sean los máximos detentadores de bonos del tesoro estadounidense). Se dirá que es que no son gobiernos realmente comunistas. Corea del Norte sí que lo es, dirían. Pues no lo tengo tan claro: Corea del Norte es una dictadura familiar de los Kim y es tan comunista como yo. Vietnam y la China pueden ser más comunistas que Cuba donde lo que se practica es un ardiente nacionalismo, más que un comunismo (ni siquiera socialismo, ni dictadura del proletariado como fase intermedia: gobierno de un partido único, que es otra cuestión).
Mi idea es otra: los Estados Unidos son contrarios al gobierno de los Castro precisamente porque los cubano-americanos votan en los Estados Unidos y tienen sus propias ideas sobre cómo deben ser las relaciones entre ambos gobiernos. Son "las raíces locales de la política exterior de los Estados Unidos", uno de los mejores artículos que he leído del finado Samuel Huntington. Recuérdese el caso del niño balsero Elián González en 2000: Bill Clinton, presidente, era partidario de que se cumpliese el derecho internacional y el niño volviese con su padre; pero Al Gore y George W. Bush, entonces candidatos a la presidencia, eran partidarios de que el niño se quedase en Florida. ¿Razón? El que dijese lo contrario perdía los votos de los cubano-americanos de Miami. Piensa localmente y actúa globalmente.
¿Por qué, entonces, Obama hace estas aperturas hacia el gobierno cubano? Pues porque el exilio está cambiando a marchas forzadas. De hecho, lleva cambiando desde la muerte de Mas Canosa. Siguen teniendo políticos bien situados, controlan medios de comunicación (alguno en profunda crisis como el Miami Herald) y están bien organizados. Pero están cambiando y dejan de apoyar tan evidentemente a los republicanos para apoyar abiertamente a los demócratas (algún amigo mío lo ha hecho de forma manifiesta y pública).
La otra razón (nunca hay una sola) es que quiere dar la imagen de novedad ante la inminente Cumbre de las Américas, como quiso marcar las diferencias con Bush en sus encuentros europeos en torno al G-20 (Véase, a propósito del G-20, el comentario n. 255 de Immanuel Wallerstein). La cosa es que en la Cumbre de esta semana se esperan fuertes críticas al papel jugado por los Estados Unidos en la inicial crisis financiera ahora convertia en recesión o tal vez depresión. Esas críticas ya llevan tiempo e incluyen las del presidente colombiano, Uribe, nada sospechoso de "anti-americano": "El mundo entero ha financiado a los Estados Unidos, así que creo que creo que tienen una deuda recíproca con el Planeta". Y, aunque la "culpa" de la depresión no la tienen sólo los codiciosos de Wall Street (los europeos tienen también su buena parte), la percepción dominante es ésa y Obama puede estar queriendo contrarrestar esa imagen distanciándose de Bush lo más posible. Cada cosa en su sitio. Pero más grave es que desde Lula para abajo, la idea de tomar distancias frente al dólar sea cada vez más fuerte y, desde el punto de vista estadounidense, con las cosas de comer no se juega, así que mejor una buena distracción.
Y a lo que íbamos: el ataque injustificable desde el exterior que se vive en Cuba es un elemento que aglutina a los cubanos nacionalistas. Son los viejos textos de Simmel retomados por Coser sobre las funciones del conflicto: el enemigo externo cohesiona al grupo que se siente amenazado y reacciona uniéndose en torno a sus líderes. O sea, que el bloqueo, me parece, ha servido para apuntalar al régimen de los Castro, opinión minoritaria entre los encuestados.
Comprendo a los cubano-americanos que siguen queriendo que su gobierno (en Washington) siga apretando las clavijas a Cuba. Son cada vez menos, aunque siguen siendo numerosos. No van a cambiar en su porfía de volver a la isla y recuperar todo lo que se incautó a su familia (ya no a ellos, que muchos ya son hijos de aquellos) en un "quítate tú, que me pongo yo", echando a los comunistas al mar (los comunistas no son mayoritarios en la Isla).
Comprendo a los cubanos encantados con las nuevas medidas. Durante el "periodo especial" (cuando se dejó de recibir la "fraternal ayuda" soviética y el sistema ya no pudo ocultar que no funcionaba), sobrevivían mejor los que tenían F.E. (Familia en el Exterior) y yo he llevado dinero de familiares para personas que viven en la Isla.


Pero también comprendo a los cubanos y no cubanos que, respectivamente, temen o suponen que el fin del bloqueo acelerará el fin del régimen. No sé si la viñeta que aparece hoy en el Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, es una alusión al asunto. No lo sé. El artículo de Fidel, en cambio, es más significativo: habla con cierto desdén de las medidas de alivio (sic) a algunas "odiosas restricciones" a cubanos residentes en los Estados Unidos y recuerda que del bloqueo no se dice nada en la declaración de Obama que se interpreta, creo que con razón,  como una forma de llegar con mejor cara a la próxima Cumbre de las Américas. 
Se es muy libre de pensar que el régimen teme el fin del bloqueo o de pensar que la condena que hace del mismo es sincera. Personalmente, creo lo primero. 

(añadido el 18 de abril: parece que son muchos y de alto nivel los que creen que el bloqueo/embargo no ha funcionado desde la supuesta perspectiva -oficial- de los Estados Unidos; pero no encuentro quienes digan si ha funcionado desde el punto de vista de los actuales dirigentes cubanos; soy de los que creen que sí, lo cual no quita que el bloqueo haya sido una salvajada)

2 comentarios:

  1. Jose María,

    yo creo que el fin del bloqueo es esperado con gran entusiasmo por algunos "camaradas" del PCC bien situados en la piramide del partido. Lo creo porque saben que con el dinero que entrará los negocios capitalistas van a subir en la isla y también las comisiones (empresas mixtas con cada vez mayor capital privado, etc) ¿Qué opinas al respecto?

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  2. No sé qué puedan pensar los camaradas a los que te refieres. Así que poco que opinar.
    Sí sé que la desigualdad económica está aumentando y que, como en otras transiciones desde el comunismo, los apparatchiks van a estar mejor situados para lucrarse y que los que no puedan fundarán un partido semi-comunista para seguir en el machito.

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