jueves, 16 de abril de 2009

Popularidad de Obama

Ando un tanto perplejo. Los datos que tengo son estos. El primero indica un mantenimiento de la aprobación de Obama dentro de los Estados Unidos aunque los que lo desaprueban han aumentado entre febrero y marzo. Y no se separa mucho de lo que dicen otras encuestas disponibles.


Podríamos bajar a detalles y ver quiénes son los que más desaprueban a su presidente (los republicanos, claro, o los blancos evangélicos o los de rentas más altas), pero lo que quiero subrayar es que la aprobación sigue siendo mayoritaria.
El otro dato viene de la prensa "progre" estadounidense que sigo con más o menos constancia, pero que sigo porque estoy suscrito y sus titulares me llegan regularmente (Common Dreams, TruthOut, que, a su vez, se nutren de TomDispatch que también recibo o de The Nation o el New York Review of Books que ojeo -de ojo- de vez en cuando). Pero lo mismo me sucede con la prensa "mainstream" como el Washington Post o el New York Times o incluso la conservadora que también recibo por internet como el Christian Science Monitor. Lo que detecto es una creciente desconfianza ante lo que está haciendo Obama, casi diría rechazo.
Y, como ya he dicho, parece que las tertulias (talk shows) conservadoras ya rayan en el histerismo a propósito de este marxista, socialista, musulmán, anti-patriota que es Obama. Sus trucos son conocidos y se parecen a las españolas, pero el contenido no refleja las encuestas.
Ahora es un pariente y, a pesar de ello, amigo, el que me lo comenta desde los Estados Unidos: en su ambiente (empresarial, supongo) es común ese rechazo a Obama y son comunes esos motivos. Así que no sé qué hacer con las encuestas, porque me fío más de estos otros datos.
Mi impresión superficial es que con Obama podría suceder lo contrario de lo que sucedió con Ronald Reagan. Era aquél un presidente con una gran popularidad en los Estados Unidos pero que era visto con disgusto, rechazo y hasta desprecio por amplios sectores de la opinión pública no estadounidense. Éste podría ser un presidente muy bien aceptado fuera de los Estados Unidos y no tanto dentro de los Estados Unidos. Y las razones no tendrían nada que ver unas con otras. Me extraña, además, que Obama consiga tan buenas relaciones públicas (provocadas, que no caen del cielo) con el G-20, los europeos y ahora con los latinoamericanos (por lo menos, compárese con lo que esperaba a su antecesor) y, en cambio, no lo consiga en su propio país. Pero igual se trata de un fenómeno de polarización: con amplias capas que le aprueban tácitamente aunque contesten así ante un encuestador, hay sectores muy vociferantes que lo rechazan por motivos que para ellos son serios. Algo debe de haber de eso. Inudirectamente, lo muestra esta tabla del mismo estudio:



Disminuyen los que creen que republicanos y demócratas trabajan juntos y disminuyen los que creen que el país ya no está dividido. En gráfico:



Me intriga.

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