viernes, 10 de abril de 2009

No parecen unos pardillos

Justo cuando Obama daba pasos conciliadores hacia Irán, Ahmadineyad ha celebrado los progresos de su país en el control de la energía nuclear. Esa es la noticia y los detalles en el Financial Times.
Ahora vienen las interpretaciones que, como siempre, las hay para todos los gustos y supongo que cada cual escogerá en función de sus manías y no en función de su verosimilitud. Descarto, porque me parece absurda, la hipótesis de que se trata de una salida de tono propia de países salvajes e incivilizados: no es el caso de ninguna de las maneras.  Pero hay más interpretaciones.
La primera es que el titular y entradilla de la noticia, no la noticia misma, son un golpecillo contra la política exterior y militar de Obama. Porque lo que realmente se puede leer no es que el gobierno de Irán disponga de un arma nuclear sino que están aprendiendo a utilizar esa energía que, en su tiempo, el gobierno de los Estados Unidos ya aconsejó al gobierno de Persia, entonces bajo el Sha.
La segunda es que se trata de un caso más de política exterior sofisticada. Hay países cuya política exterior es deplorable, que van corriendo a hacerse la foto con el líder mundial creyendo que así se le va a contagiar algo de liderazgo (pienso en Aznar y Rodríguez Zapatero en España) y, sin ideas propias, asisten a las cumbres por el placer de asistir. Otros países tienen un sentido claro de la propia dignidad y cuando Obama extiende la mano, se ponen a examinarla, no sea cosa que esconda alguna víbora. Conocen las propias fortalezas y las usan para ser respetados, no para ponerlas al servicio del que más mande en cada momento.
Como siempre, no hay modo de probar de manera incontrovertible cuál es la mejor política: si la de plantar cara a lo bestia (Corea del Norte), plantar cara de forma diplomática pero clara (Irán) o hacer la rémora bajo el tiburón (España). Pero confieso mis simpatías hacia la segunda de las posibilidades. Insisto: no sé si es mejor que las otras y no puedo probarlo. Para decir que es mejor, tendría que ser capaz de probar de manera indiscutible (o poco discutible) que, para el mismo país y con las mismas circunstancias, las élites del mismo sacan mayor provecho y, ya puestos, ese provecho "trickle down", gotea, hacia los de abajo del país. Como eso no se puede hacer (el método comparativo es prácticamente imposible en el sistema mundial), pues me quedo con mis simpatías y reconozco que las de otros pueden ir más hacia la cosa de Aznar-Zapatero o Kim con todo derecho. Pero no me gustan.

(La noticia la he visto después, con muy pocos cambios, en los dos periódicos en papel que compro ahora, El País -viene en primera página- y Hoy (Extremadura) -que lo trae en el interior. Interesante la ambigüedad entre energía nuclear y arma nuclear, lo cual me hace sospechar de la fuente e inclinarme por ambas hipótesis, la de la manipulación por una de las partes y la de la sofisticación de la otra parte)

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