sábado, 11 de abril de 2009

Los límites de la respuesta militar

Se ponen muy ufanos los ministros de defensa (y más las ministras, como la española) cuando envían tropas a prevenir violencias, en este caso la toma de barcos por parte de piratas. No hace falta ser muy conservador para saber que la respuesta militar, en el caso de que sea eficiente, no puede ir aislada de otras medidas. Incluso, se dice, puede ser contraproducente si no se entiende exactamente qué es lo que mueve a determinadas personas a convertirse en piratas.
Este tipo de acciones tiene sus motivaciones que hay que conocer y tiene sus objetivos que hay que conocer igualmente (y que no son sólo el enriquecimiento) y tiene su caldo de cultivo que hay que tener en cuenta igualmente y en el que, sin duda, cuenta la pobreza y la desigualdad crecientes. Cuando hay un problema como éste, el enviar más militares a "impedirlo" puede generar una reacción de los que se sienten humillados que lleve a aumentar la piratería. Y a no ser que se llene el mar de barcos militares que impidan el paso incluso a "los nuestros", esta piratería es imposible de impedir de forma total y definitiva.

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