miércoles, 8 de abril de 2009

G-20 corregido

Cuando uno no espera nada, por poco que consiga ya lo considera un éxito. Y hasta puede ser un truco propagandístico para lograr mejorar las expectativas de la gente en un campo como el económico que funciona, básicamente, por expectativas más o menos irracionales. Me da que algo así ha pasado en la reunión del G-20 en Londres: no se esperaba nada, parece que se ha conseguido algo, luego hay motivos para esperar que escampe el temporal. Pero no se ha conseguido tanto. Reforzar el FMI sin refundarlo es más de lo mismo. Decir que los paraísos fiscales son una cosa muy fea, ya lo sabíamos. Dedicar un billón de dólares (cifra mediática donde las haya) hay que ver en qué y cómo. Y, en general, habrá que ver cómo se concretan las supuestamente buenas intenciones de gobernantes, no sea cosa que suceda como con la reunión anterior, la de Washington: 17 de los 20 reunidos se saltaron olímpicamente sus propios acuerdos. Pero, por lo visto, las expectativas son importantes y hay que crearlas para que se reanimen las Bolsas.    
Me hago a la idea de que lo más importante de dicho encuentro pueden ser papel mojado por la razón de que los políticos tienen un problema mundial, pero a ellos les eligen en su país, no en el mundo. Es decir, que hacen bellas declaraciones, se hacen la foto de familia y, una vez más, sus prácticas locales proteccionistas irán en función de sus propias elecciones y no en función del problema mundial. Atrapados por las reglas del juego y sin consenso sobre el diagnóstico y, por tanto, sobre el tratamiento a aplicar.   
Hay un objetivo claro y es el de estabilizar los mercados financieros. Que eso se pueda hacer sin plantearse la cuestión del dólar es una razón más para no declararme excesivamente optimista sobre los resultados. No se ha planteado por una cuestión de poder interno: por muy en crisis que esté la hegemonía estadounidense, sigue siendo la potencia hegemónica, lo cual significa que tiene la capacidad para satisfacer los intereses de sus élites defendiendo como sea el “American way of life”.   
En efecto, no hace falta ser un experto para darse cuenta de que los Estados Unidos han ido aguantando sus inmensas deudas gracias a que el dólar todavía pesa en el comercio internacional y en las reservas de divisas, y a la sed de dólares que aqueja al Planeta. Ese papel se está tambaleando y la propuesta de sustituir el patrón dólar por una canasta de monedas parece sensata ante la que está cayendo. Sería sensato, lo cual no quiere decir que se vaya a hacer ni siquiera a plantear. Y no se ha hecho porque el dólar sigue siendo el patrón, el que manda. Pero no en la economía (patrón dólar) sino en la política (dólar patrón).   
De todos modos, el mundo ya no es lo que era. El gobierno chino también propone una nueva divisa gestionada por el Fondo Monetario Internacional. Curioso que se haga desde el país que resulta ser el primer tenedor de bonos del tesoro estadounidense. Lo que no es curioso es que el asunto no resulte del agrado del gobierno de los Estados Unidos. Junto a ello, de momento el Consejo de Cooperación del Golfo retrasa la creación de una moneda común para los 6 países que lo componen, aunque tarde o temprano se producirá y generará un nuevo golpe debilitador al patrón dólar como lo fue la creación del euro que poco gusta a los anglosajones o lo puede ser la ACU, la Unidad de Cuenta Asiática de ASEAN, la Asociación del Países del Sureste Asiático, parecida a lo que fue el ECU en su momento. Esta tendría detrás como una cuarta parte de la economía mundial. Y está el proyecto del “sucre”, moneda común latinoamericana. Muchas razones, como se ve, para discutir el papel del dólar y más cuando ya no son los países ricos en general y los Estados Unidos en particular los que mandan de manera absoluta: los países emergentes quieren ser oídos y sus élites quieren contar a escala mundial.   
Total, que tomo la reunión de Londres como un indicador más de cómo está cambiando el poder mundial: está pasando entre el “ya no” (los Estados Unidos ya no son lo que eran) y el “todavía no” (pero eso no significa que los Estados Unidos hayan dejado de ser lo que han sido). Pero no lo estamos viendo: y menos en entrevistas Obama-Zapatero.

(Publicado hoy en el periódico Información -Alicante-. Y, por lo que he visto en el Foreign Policy hay más proyectos de monedas para hacerle la competencia al dólar)

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