martes, 21 de abril de 2009

Cumbre de las Américas

Dos enfoques, cada uno de ellos con tres versiones en la prensa española que he visto.
Primero, tenemos el enfoque personalista y, como sucede a veces, hay para todos los gustos. 
  1. La estrella ha sido Obama, que ha demostrado con su talante el anquilosamiento de los líderes latinoamericanos, todavía anclados en propuestas "antiamericanas", es decir, "antiestadounidenses". Abierto, dialogante, dispuesto, inteligente, relaciones públicas de primera calidad.
  2. La estrella ha sido Chávez que ha liderado la oposición a los Estados Unidos y el apoyo al gobierno de Cuba. Tal vez no haya eclipsado a Obama, pero sí a Lula. Le regaló el libro de Galeano (columnistas conspicuas lo tratan de "idiota latinoamericano", siguiendo el vocabulario de Vargas Llosa hijo y compañeros mártires) y tomó decisiones diplomáticas inmediatas.
  3. La estrella ha sido Lula, tal vez no tan visible e histriónico como Chávez, tal vez no tan rutilante como Obama, pero marcando tiempos y temas con un servicio exterior de primera calidad (lo cual es cierto) y con una visión continental progresiva y posibilista.
Es una versión poco interesante aunque sirva para sacar fotos y hacer reportajes de los que convierten estos eventos en obras de teatro (quién jugó mejor su papel) o en partidos de fútbol (quién ganó por goleada). No niego el papel que el star-system tiene en la política, lo que me aburre es que hablar de política se reduzca a eso. Porque se podría hacer otro enfoque, el enfoque de los proyectos sobre la mesa para la integración americana/latinoamericana/sudamericana. Y también aquí hay tres versiones y, así como saber quién fue la estrella no me importa nada, saber cuál va a salir adelante sí que creo que es importante.
  1. Tenemos la integración del ALCA, área de libre comercio americano, presentada como "Alianza de iguales" pero que, evidentemente, tiene connnotaciones muy jerárquicas. Cuando Obama dice que Venezuela no es una amenaza a la seguridad estadounidense basado en la mera comparación de los respectivos presupuestos militares, tiene razón. Pero el implícito es que el grande mandará sobre los chicos y, como se sabe, el pez grande se come al chico, como se ha visto en las sucesivas incorporaciones latinoamericanas al TLC (tratado de libre comercio, North American Free Trade Agreement, NAFTA), en particular la reciente del Perú. George W Bush engañó menos que Obama y ya lo comenté en mi anterior blog. Si la alternativa al ALCA es que cada gobierno, por separado, negocie con el grande, como podría haber sucedido con Gulliver en el país de Liliput, el resultado es obvio: gana el grande.
  2. Tenemos, en consecuencia, al ALBA (alternativa bolivariana para los pueblos de nuestra América), promovida desde Caracas y con el apoyo de Bolivia, Nicaragua, Honduras, Martinica, Cuba y con el Ecuador como observador. Es lo mismo que ALCA, como proyecto, pero sin los Estados Unidos. Aquí el "grande" es Chávez y eso es lo que genera algunas reticencias por parte de otros gobiernos.
  3. Finalmente, tenemos Unasur, proyecto más brasileño, de generar estructuras sudamericanas alternativas al dominio estadounidense. No parece que México, tan lejos de Dios pero tan cerca de los Estados Unidos, pueda jugar esa carta. Aquí el liderazgo es el del Brasil, con las reticencias de Argentina. 
Tres américas y un sólo Estados Unidos. Las Américas 
  1. las américas con gobiernos sumisos a los Estados Unidos (básicamente, México, Colombia, Perú, con la incógnita de Chile)
  2. las américas "bolivarianas" en torno al ALBA, ahora menos antiestadounidenses pero con proyectos "bolivarianos" de distanciamiento frente a los Estados Unidos (la incógnita es el Paraguay de Lugo y qué vaya a suceder con Correa en el Ecuador, no porque pueda perder las elecciones presidenciales del próximo domingo -que parece que gana a la primera vuelta- sino por la deriva de su gobierno, poco predecible)
  3. las américas pragmáticas que saben que los Estados Unidos ya no son lo que eran aunque sigan mandando mucho y quieren una distancia progresiva, pero no de golpe traumático para las dos partes, para el orgullo estadounidense y para las élites criollas hiper-proestadounidenses.
Son visibles las maniobras de unos y otros y la participación de 1 en los proyectos 2 y 3. Pero tanto si estos últimos salen adelante (imaginemos un subcontinente con el sucre como moneda única, con un Banco del Sur alternativo al Banco Mundial y con una estructura política tipo Unión Europea -que también tiene sus líderes y sus gregarios-, y nos haremos una idea de qué se piensa en los Estados Unidos sobre esta huida del patrio trasero -backyard-). 
Visto así, quién fue la estrella es una pregunta estúpida, luego mediática.
Lo más curioso es que el más criticado en su país haya sido precisamente Obama. Están locos estos estadounidenses.

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