sábado, 18 de abril de 2009

Crisis: jugando con gráficos

El gráfico se refiere al sentimiento del consumidor en Alemania.




Permite tres interpretaciones diferentes: que, teniendo en cuenta los datos desde mayo de 2007 la cosa está siendo vista como que a peor; que, teniendo en cuenta los dados desde mayo de 2008, la cosa está fluctuante en torno a una opinión más bien baja; y que, teniendo en cuenta los datos desde octubre de 2008, las señales de que la opinión se está recuperando son innegables. Se puede elegir según gustos.
Pero vayamos a los Estados Unidos. La cosa es un poco distinta para la misma variable.


El sentimiento del consumidor se vino abajo en septiembre de 2008 (¡que viene la crisis!), se ha mantenido estable en niveles bajos, pero parece que desde marzo de 2009 la cosa va mejorando. 
Puede ser.
Sin embargo, otros estudios usando variables algo más complejas y siempre tratándose de los Estados Unidos, dan otra visión: 



La caída fuerte fue la de marzo-mayo de 2008 y desde el "¡que viene la crisis!", que, por cierto, no se aprecia, este índice ha seguido en valores bajos.
¿Por qué no, entonces, buscar otros datos menos dependientes de las opiniones públicas? Ahí van dos en los que Eichengreen y O'Rourke comparan la producción industrial mundial durante la Gran Depresión y ahora. Para ello, hacen igual a 100 la producción industrial mundial en junio de 1929 y en abril de 2008 y calculan cómo fue disminuyendo mensualmente.


De momento, la producción industrial de la eurozona ha entrado en barrena:



Si estamos condenados a repetir la historia, queda todavía mucho camino por recorrer. O no. Porque la historia no se repite ni en comedia ni en tragedia. Esta vez la cosa es más complicada y recuerdo lo dicho por otros (desde Dennis Blair a Eric Hobsbawn) sobre lo poco que sabemos sobre lo que está pasando. En definitiva: no sabemos lo que pasa, y eso es lo que pasa.
La prueba es que si lo que comparamos de hoy y ayer no es la producción industrial sino los mercados de valores mundiales, la cosa no es tan parecida: es peor.


Comprendo que los políticos y empresarios quieran trasmitir expectativas positivas ya que piensan, con razón, que las expectativas forman parte de la realidad económica como ya desmenuzaba George Soros en su La crisis del capitalismo global de finales de los 90. Pero no sólo de expectativas vive el hombre: los hechos son tozudos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario