jueves, 2 de abril de 2009

Cambio climático y piedra en el riñón

Ya tenemos un motivo más para suponer un aumento de personas con piedras en el riñón: el cambio climático, según se prueba en un sesudo estudio de la Universidad de Texas recién publicado. Me inquieta.

Veamos:  lo que yo hago es periodismo. De un determinado tipo, pero periodismo: recojo cosas sueltas por ahí, dentro de un campo temático amplio, y las comento. Así que puedo decir lo que me dé la gana, que, además,  para eso es un blog, aunque procuro que mis fuentes queden claras y que esté claro que no  me invento los datos que aporto. Pero no es ciencia en el sentido del viejo Erklären (explicación) sino, a lo más, en el sentido del igualmente viejo Verstehen (comprensión) cuya intersubjetividad es algo más problemática.

La actividad científica que se supone para hacer una afirmación como la de la piedra es otra cosa y si publicas en una revista como la de los texanos, tienes que ceñirte a otros parámetros. Tienes que hacer una hipótesis, es decir, una conjetura sobre cómo se pueden comportar dos variables, y diseñar un procedimiento para ver si tu hipótesis es correcta o equivocada. Quiero saber si A produce B y para eso tendré que buscar indicadores y datos sobre A y sobre B, con grupos de control en los que no esté  A, no sea cosa que también esté B y la relación sea espúrea. Bueno, pues mi problema es que si han encontrado lo que dicen haber encontrado es porque lo buscaban y se han dejado llevar por la moda (hace unos años habrían buscado algo sobre la capa de ozono, de lo que ya no se habla porque se está cerrando): cambio climático produce deshidratación y desihidratación produce piedras en el riñón. Dicho así, suena a banalidad. Pero, por defenderles, añado que este comentario mío no se basa en la lectura atenta de los Proceedings en que han publicado sino en la referencia de un periódico que cito.  Puede que el periódico haya dramatizado y simplificado la noticia, pero también puede ser que los investigadores hayan caído en la trampa de la moda o hayan querido notoriedad para conseguir ulteriores financiaciones. En todo caso, no está todo perdido:  de ser cierto lo dicho y suponiendo que no se va a hacer mucho sobre ese calentamiento global, lo que queda es beber mucha  agua. Agua, no cerveza, güisqui, gintonic, tequila, orujo y demás inventos del diablo. Eso sí: reconozco que mi urólogo me habló de líquidos y no especificó.

(Publicado originalmente el 15 de julio de 2008 en mi antiguo blog e importado al actual porque allí está recibiendo sucesivos spam ofreciendo viagra, ahora en francés: en serio)

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