domingo, 19 de abril de 2009

Aprender del error ajeno

(Otra importación de mi antiguo blog que es objeto de spam y que prefiero pasar al nuevo. Lo publiqué el 24 de marzo)

La crisis estadounidense no ha terminado, ni han terminado sus secuelas en el resto de economías uncidas a la suya. La buena noticia que da el Financial Times, aunque temo que sea más un buen deseo que una realidad, es que los Estados Unidos podrían aprender algunas lecciones de lo que sucedió en el Japón cuando también allí les explotó la burbuja inmobiliaria. Las diferencias son obvias: en el Japón se trataba de una crisis ceñida al sector bancario y la "explosión" fue más gradual que lo que ha sucedido en los Estados Unidos aunque tal vez, con algo más de perspectiva, también se vea lo gradual ahora.

En aquellos años 80, cuando creía que la potencia alternativa a los Estados Unidos iba a ser el Japón, estaba suscrito al Nikkei Weekly, que me llegaba con una regularidad que Novedades de Moscú (edición en castellano, of course) no alcanzaba. Es obvio que abandoné ambas suscripciones, pero eso no merece mayor comentario. Sí que las fuentes japonesas comenzaron a preocuparse por el impacto que la burbuja inmobiliaria podía llegar a tener en el sistema financiero. Y lo tuvo: el Japón pasó de tener la mayoría de grandes bancos mundiales a tener uno o dos situados entre los primeros del mundo. Claro: si debes un millón, estás perdido; si debes mil millones, el que está perdido es el banco. La lógica la puedo entender hasta yo: el banco ha concedido un préstamo hipotecario digamos que por 100, pero al no poder ser atendido por el endeudado y al ir el banco a realizar la hipoteca, se encuentra con que el valor del terreno, piso, casa se ha reducido a, digamos, 80. Una golondrina no hace verano, pero la acumulación de fallidos unida a la caída de los precios inmobiliarios llevó a los bancos a tener que reducir beneficios , reducir capital o... declararse en quiebra.

La solución del Japón, en su "década perdida" (que no sólo la tuvo América Latina) de los años 90 fue abandonar su particular modelo económico, el de los "gansos voladores" que había elaborado Akamatsu Kaname (el apellido va delante) y "americanizarse", con lo que la solución fue peor que la enfermedad y el Japón dejó de ser alternativa para los Estados Unidos. La guerra había terminado y los Estados Unidos habían vencido en aquella particular "guerra preventiva". El Nikkei Weekly de hoy anda preocupado porque el yen se cotiza a 98 dólares (la noticia completa es para subscriptores). Quien te ha visto y quien te ve.

Las potencias hegemónicas son, casi por definición, arrogantes: no sé si España llegó a ser potencia hegemónica, pero la arrogancia de un imperio en el que "no se ponía el sol" la pagó igualmente cara. Así que no sé si la arrogancia estadounidense permitirá aprender de los errores japoneses. Supongo que las élites estadounidenses, mucho más sofisticadas de lo que el antiamericanismo supone, sí que habrán tomado nota de lo que allí sucedió y de lo que puede suceder en los Estados Unidos.

Lo que no sé es si en España van a aprender la lección. Aquí siguen muchos pensando que los precios del sector inmobiliario nunca han bajado y, por tanto, que nunca bajarán. Supongo (temo) que son los mismos que hace unos meses negaban la posibilidad de que aquí hubiese un parón inmobiliario ya que, decían, la demanda de los extranjeros (comunitarios y extracomunitarios) va a seguir existiendo y tirando del sector. Ya lo hemos visto.

De todas formas, las sucesivas nacionalizaciones de bancos me siguen fascinando, como ya he contado en otros posts. No excluiría que en España se tuviera que correr al salvataje ("bailout", la palabra que comienza por b a que se refería Krugman hace unos días) de algún banco o caja de ahorros. Menos mal que las empresas españolas son fuertes (los "fundamentals" van bien) y hasta hay pequeñas empresas que se han internacionalizado, como cuentan los periódicos de hoy. Tal vez. Excede a mis competencias. Pero, con un mínimo de información, en esta extraña coyuntura en la que lo que ha sido central ha sido el sector financiero, los nuevos productos financieros y la especulación financiera, hablar de empresas no es lo importante. Veremos.

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