domingo, 29 de marzo de 2009

Violencia de género

Salió en la mesa, hablando con gente de entiende del asunto, el tema de la violencia contra las mujeres y confesé que no acababa de entender por qué esa aparente frecuencia de casos entre inmigrantes. No sabía si se trataba de la conocida tendencia periodística a resaltar esa característica cuando se trata de algo negativo (como sucede también con los gitanos) o se refería a un hecho constatable. Parece que es constatable.
Lo que se me dijo, y es coherente con otras observaciones recogidas, es que las mujeres inmigrantes han aprendido, a pesar del todavía existente machismo ibérico, que, legalmente, en España tienen unos derechos de los que tal vez carecen en su sociedad de origen. El hecho es, me dicen, que las mujeres tienden menos a regresar a su país de origen que los hombres: por mal que estén aquí (que lo pueden estar), creen estar mejor que "allí", ya que "aquí" pueden comprar, vender, abrir cuentas corrientes y disponer con una facilidad que no siempre tienen "allí". Eso está bien, pero los varones lo llevan mal y puede ser un factor a añadir en la frustración que lleva a la agresividad y de ahí a la agresión contra la parte que se supone más débil y se constata como disponible como objeto de violencia. Si, encima, hay algún deshinibidor de por medio (alcohol, por ejemplo) y una mínima tradición en origen de sometimiento (incluso violento) de la mujer, la explicación está servida.
Se hizo una observación para hacer ver lo apropiado de esta explicación de tipo cultural: algunos gitanos, en un programa de televisión, habrían reconocido que, aunque se les haya podido ir la mano con alguna mujer alguna vez a alguno de ellos, sin embargo no hay feminicidio: su cultura no lo permite. Antes se hubiesen callado: hace un par de días se dio la noticia de una mujer gitana muerta a manos de su pareja igualmente gitano.
Excepcional, claro. Pero me sirve para evitar las generalizaciones en una dirección o en otra. Una cultura (la de la colectividad de origen de un inmigrante o la de un gitano) no un instrumento para predecir el comportamiento de los individuos que la componen. Una cultura, en cambio, es el resultado de observar a un grupo y extraer los comportamientos más habituales, pero nunca totalmente homogéneos: no hay cultura absolutamente homogénea, sino que todas se componen de subculturas (empresariales, de partido, de iglesia, de barrio, de equipo de fútbol, de club rotario) y de idiosincrasias individuales (cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas). 
Quiero decir que explicar mediante la cultura o los choques culturales determinados comportamientos (cosa correcta, a mi entender) no significa que podamos adjudicar a todos los miembros de dicha cultura un determinado comportamiento. La cultura es un factor explicativo, pero su capacidad para predecir el comportamiento individual es más bien escasa.

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