miércoles, 4 de marzo de 2009

Semitas, judíos, sionistas, israelíes

Se puede ser antisionista sin ser antijudío: la prueba es que hay judíos que, sin auto-odio, rechazan la política sionista. Y se puede ser antijudío sin ser antisemita: la prueba es que hay semitas –árabes- que son antijudíos. Y, para completarlo, se puede ser contrario a las políticas del anterior gobierno del Estado de Israel (y, por lo que parece, a las del próximo) sin por eso ser antisionista. Semita se refiere a un grupo lingüístico al que pertenecen el hebreo y el árabe, judío se refiere a una religión, no a un pueblo, una nación y menos una “raza” que, a estas alturas, ya hay motivos para pensar que se trata de una construcción política, la de los sionistas, adherentes de dicha ideología.
Entre diciembre y enero pasados, la Anti-Defamation League (ADL), una asociación que lucha por “detener la difamación contra el pueblo judío”, llevó a cabo una encuesta en siete países europeos. “Colgó” los resultados este febrero y son interesantes no sólo por lo que se contesta sino también por lo que se pregunta. Porque para “medir” el “antisemitismo” en Europa utiliza una serie de frases ante las que se pregunta si se está de acuerdo o no. Las frases son: 1. Los judíos son más leales a Israel que a su país; 2. Los judíos tienen mucho poder en el mundo de los negocios; 3. Los judíos tienen mucho poder en los mercados financieros internacionales; y 4.Los judíos todavía hablan demasiado de lo que les sucedió en el Holocausto.
Por lo que se refiere a las preguntas, tomar como indicador de “antisemitismo” cuestiones que pueden ser ciertas, no deja de ser curioso. El diseñador del cuestionario parte del supuesto de que las cuatro son falsas y que cualquiera que diga que está de acuerdo con las mismas es un “antisemita”. Es discutible. Pero démoslas por buenas.-   España, Polonia y Hungría son los países que dan mayores porcentajes de respuestas supuestamente “antisemitas”. Destaca muy en particular ese 74 por ciento de españoles que piensa que los judíos tienen mucho poder en las finanzas internacionales. Y también es curioso que España destaque por el peso que tienen los mayores de 65 años en el grupo de los que creen que “probablemente sean verdad por lo menos tres de los cuatro estereotipos antisemitas puestos a prueba”. ¿Efectos retardados del franquismo y del complot judeo-masónico de Franco y Carrero? No diría yo que no.
En un primer momento, supuse que la religión (católica, por supuesto) podía ser un factor ambiental que explicara la difusión de estas respuestas. Pero no: Reino Unido, Austria, Alemania y Francia, de tradiciones cristianas diferentes, se encuentran en el extremo opuesto a los tres países indicados. Pero igual sí, si lo que se toma en consideración es la pregunta sobre el acuerdo con “Los judíos fueron responsables de la muerte de Cristo”. Polonia (48 por ciento) y Hungría, dan porcentajes muy altos, sobre todo la primera, seguidas por España y Reino Unido a mucha distancia y Austria, Alemania y Francia (11 por ciento).
Tal vez sirva para explicarlo el que en Hungría y Polonia tienen un peso notable en las respuestas “antisemitas” los que no continuaron con sus estudios después de los 17 años. Pero la pregunta se las trae. Primero, porque Cristo (Jesús de Nazaret) era judío. Y, segundo, porque el cristianismo primitivo tuvo enfrentamientos con el judaísmo (el evangelio de Mateo los subraya), simbolizado de alguna manera por las diferencias entre Pablo, ciudadano romano, y Pedro, pescador judío.
Podemos seguir dándole vueltas a la encuesta, pero reconozco que, además de lo dicho, tiene poco valor. Razón: se preguntaba a los entrevistados si su opinión sobre los judíos estaba influenciada por acciones llevadas a cabo por Israel. La pregunta, de nuevo, se las trae porque supone un nivel de autoconciencia que no creo tenga nadie. Pero la respuesta es curiosa: el mayor porcentaje de respuesta afirmativa la da España. Y es que, mientras se estaba haciendo la encuesta, el ejército israelí estaba bombardeando Gaza. Mala cosa es que los ciudadanos no distingamos entre semita, judío, sionista e israelí (ciudadano de un determinado Estado). Pero que los encuestadores no lo hagan es menos perdonable. Y podrían saberlo: cuando se pregunta si “la violencia –sic- contra los judíos en el propio país es resultado de sentimientos antijudíos o de un sentir contra Israel”, los españoles se destacan por poner la cuestión de Israel por delante de la cuestión judía. Pero no sucede lo mismo con los otros seis países. De todos modos, no se sabe a qué violencia se refieren ya que aquí no la ha habido como la de Francia, Venezuela, Australia, Bélgica o Rusia: la página web que he usado enumera más de 50 casos producidos ¡en 2009! Algunos se derivan de lo de Gaza, otros del puro prejuicio.

(Publicado hoy miércoles en el periódico Información -Alicante-)

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