jueves, 19 de marzo de 2009

Plan Estados Unidos

Me permito reproducir una antigualla que presenté en la Gobernación de Cundinamarca (Bogotá, Colombia) en diciembre de 2000 y que retoqué para su publicación en 2001, antes del 11-S. Está en Papeles de cuestiones internacionales (revista hoy desaparecida) y en un apéndice de mi librillo El largo camino De la violencia a la paz. Cobra actualidad por las semejanzas que el Plan Colombia podría tener con la Iniciativa Mérida (de los Estados Unidos contra México). Tal vez ahora no lo llamaría Plan Estados Unidos (obsérvese, no "Plan de Estados Unidos"), sino que lo llamaría Plan Estados Unidos/España. Además, ya es "oficial" que los Estados Undios no son ajenos al problema (Hillary Clinton reconoce que el fracaso estadounidense con las drogas ha "goteado" a México) y mucho menos son ajenos por su participación en el comercio de armas hacia México, asunto al que hice referencia en el libro que acabo de citar. Ahí va, imitando el estilo de los documentos parlamentarios estadounidenses:

Plan Estados Unidos

a) Hechos

  1. La situación interna de los Estados Unidos amenaza a la estabilidad mundial, sobre todo después de las recientes elecciones presidenciales que han dado como resultado una presidencia débil que fácilmente puede tener la tentación de hacer demostraciones de fuerza hacia el exterior para así mostrar “who is in charge” hacia el interior. La historia de dicho país ya incluye algunos ejemplos en esa misma dirección. No sería, pues, la primera vez que tal cosa sucede.
  2. La raíz última, aunque no única, de sus problemas está en el consumo masivo de drogas del que se deriva la criminalidad, la tenencia masiva de armas y la alienación. Los Estados Unidos son, de hecho, el país que consume la mitad de las drogas ilegales del mundo. Es particularmente preocupante la relación entre consumo y criminalidad, sobre todo cuando esta última se convierte en criminalidad organizada y exporta sus actuaciones al resto del mundo y, en particular, a sus vecinos. Estas mafias, en efecto, son las causantes de la aparición de cárteles (Medellín, Cali) y de mafias subordinadas que han llegado a infiltrarse y corromper incluso la fiscalía anti-droga mexicana.
  3. La criminalidad interna se ha reducido en los últimos años pero sigue siendo preocupante en muchas zonas del país y lo mismo puede decirse del consumo de drogas que sólo conoce descensos coyunturales y efímeros. Otra cosa es la criminalidad internacional del país que, en cambio, sí parece seguir incrementándose.
  4. El consumo de drogas permite la acumulación en los Estados Unidos de riqueza derivada de la comercialización de aquélla. El lavado de estas ingentes cantidades de dinero es un factor más en la inestabilidad financiera internacional y en los riesgos de una repetición del crash del 29 como punto final de la burbuja especulativa que se ha padecido en los últimos años. El sector de las drogas ilegales es el cuarto por cifras de ventas a escala mundial después del petróleo, los coches y el turismo y por encima del sector farmacéutico. Para el caso del comercio de drogas ilegales entre Estados Unidos y Colombia, es sabido que la mayor parte del beneficio de tal comercio queda en los Estados Unidos mientras que Colombia no llega al 10 por ciento del total.
  5. En paralelo a este enriquecimiento, en los Estados Unidos se observa con preocupación el aumento de la desigualdad y la pobreza de masas que carecen de los medios para el acceso a drogas, a su vez encarecidas artificialmente por el hecho de su ilegalidad. Esta desigualdad es, a su vez, un factor más en la inestabilidad general del país y este factor social refuerza la inestabilidad política de la actual presidencia débil y las incertidumbres económicas, creando la situación explosiva que se trata de evitar.

b) Definiciones

  1. Países garantes: son los cinco países que componen la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela) y que son, junto con México, los máximos perjudicados por la demanda de droga en los Estados Unidos. Esta demanda es la que genera la producción (la oferta) y es organizada, básicamente, en los Estados Unidos, pero con efectos devastadores sobre la economía y la sociedad de los países garantes y sin ningún efecto positivo en los mismos, cosa que no sucede en los Estados Unidos.
  2. Certificación: es el acto administrativo mediante el cual los países garantes evalúan el éxito de las políticas estadounidenses contra el consumo de drogas, políticas a las que se ha comprometido públicamente. En el caso de que el país no consiga la certificación, los países garantes dejan de comprar los productos de aquél y dejan de seguir las políticas del mismo.

c) Acciones que se proponen

  1. El Plan pretende erradicar el consumo de drogas en los Estados Unidos mediante el “peinado” del país por una fuerza de 130.000 hombres aportada por los países garantes. Dicha fuerza, que podrá contar con soldados pertenecientes a fuerzas militares privadas, procederá a la detención de cualquier consumidor de droga que se encuentre ciudad a ciudad, barrio a barrio, casa por casa y habitación por habitación. La función de estas fuerzas privadas es desresponsabilizar a los gobiernos de los países garantes ante cualquier eventualidad o cualquier exceso cometido aunque sea exceso de celo, cosa que no sucedería si fuesen fuerzas regulares. También se evitan así las penosas situaciones en las que los féretros de los soldados regulares muertos en acto de servicio vuelven a su país de origen.
  2. Los detenidos por consumo serán internados en campos de concentración construidos ad hoc por empresas radicadas en los países garantes y que hayan contribuido a las campañas presidenciales recientes de los países garantes o que tengan entre sus accionistas a destacados miembros de las respectivas clases políticas. La compra del material militar necesario para estas operaciones (aviones, radares, armas inteligentes etc.) se hará también según este mismo criterio.
  3. Los delincuentes internacionales detenidos en Estados Unidos por pertenecer a bandas armadas y organizadas para la distribución de drogas serán extraditados, juzgados según la ley andina y, eventualmente, recluidos en las prisiones de los países garantes según un sistema de cuotas que asigne un número de presos en función de la población de cada país receptor.
  4. En el caso de que la invasión por tierra fuese insuficiente, se procederá a bombardear con napalm, ya puesto a prueba en Vietnam, las zonas de alto consumo de drogas según el principio que dice que si desaparecen los consumidores, desaparecerá el consumo. El napalm será proporcionado por empresas que se encuentren en las mismas condiciones que las indicadas en la sección 9 del presente Plan.
  5. Paralelamente, se procederá a incautar los bienes de los grandes distribuidores de droga estadounidenses y dichos fondos se dedicarán al desarrollo de las zonas subdesarrolladas del país, por ejemplo el Bronx, donde la esperanza de vida es semejante a la de Bangladesh.
  6. La duración del Plan es indefinida mientras no se consiga erradicar totalmente el consumo y los países garantes certifiquen positivamente los esfuerzos del gobierno de los Estados Unidos en pro de la erradicación del consumo. Es cierto que los sucesivos gobiernos estadounidenses han hecho, aparentemente, mucho por erradicarlo, pero quedan serias dudas sobre si el evidente fracaso de esas políticas ha sido intencionado o no. No obstante, mientras dure el Plan, las fuerzas de los países garantes permanecerán en los Estados Unidos asumiendo cuantas tareas policiales, administrativas y contrainsurgentes sean necesarias.

d) Acciones complementarias

  1. Ante el posible rechazo de este Plan por parte del pueblo estadounidense, es preciso explicar los beneficios que de él se derivan para la población local que tendría mayor esperanza de vida y mejor salud y vería una clara disminución de la criminalidad (“la droga mata, las balas no”). Lo mismo sería preciso hacer para la población mundial: convencerla de lo conveniente y deseable que sería un descenso de la belicosidad estadounidense, una menor tendencia a la desestabilización de otros países entre ellos algunos de los garantes y la reducción del intervencionismo estadounidense sea o no humanitario. Al fin y al cabo, buena parte de los problemas que causan los Estados Unidos al exterior no son más que proyecciones hacia fuera de patología internas, algunas muy profundamente enraizadas.
  2. Como este es un Plan “pro-paz y anti-droga”, irá acompañado de políticas de democratización del país fomentando la participación electoral, claramente insuficiente en la actualidad, las elecciones limpias, transparentes y con recuento fiable de los votos y la rendición de cuentas transparente y clara por parte de los gobernantes a sus ciudadanos. Es contrario a la democracia que unas elites tomen decisiones sin contar con el pueblo, engañándole o manipulándole o de espaldas al conjunto de la ciudadanía.
  3. Se fomentará el respeto escrupuloso a los derechos humanos por parte de los Estados Unidos para lo cual tendrá que revisar sus prácticas contra los mismos que van desde algunas esporádicas como la brutalidad, a veces racista, de la policía, hasta otras continuadas como la extensión de la pena de muerte sin suficientes garantías jurídicas para el reo.

e) Recomendaciones

  1. Se pedirá a la Unión Europea que aporte fondos adicionales para la aplicación de este Plan, aunque hay pocas esperanzas de que lo haga ya que la Unión Europea parece más preocupada por las causas que provocan el consumo (desigualdad, pobreza, violación de derechos humanos, alienación) que por el consumo mismo.
  2. En el caso no deseado de que el Plan se convierta en una guerra convencional y de larga duración semejante a la que se produjo en la antigua Indochina, hoy Vietnam, se pondrá particular cuidado en que no se internacionalice y acabe implicando a Canadá y a México o incluso a Cuba.

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