domingo, 1 de marzo de 2009

Es la economía, estúpido

Dicen que eso decía un letrero en la campaña de Bill Clinton que le llevó a la presidencia. Ahora es peor: ahora es la gente la que quiere oír qué se va a hacer con la economía. Pero como los políticos tampoco saben qué hacer y, a lo más, ponen parches y cataplasmas sin afrontar un problema que no pueden afrontar sin riesgo de reducir sus perspectivas electorales (que es su objetivo manifiesto), hay que tomar con mucha cautela lo que digan los profesionales.
En la página de Juan Torres que cito al margen de este blog, colgó un post el pasado viernes sobre "la ideología del libre comercio" que aconsejo con vehemencia que se lea. Que yo esté de acuerdo con lo que él dice con mayor autoridad de economista no impide que me dé cuenta de lo muy discutibles que son los argumentos sobre cómo salir de la crisis. Y si los profesionales están tan, tan  divididos es que no estamos ante recetas tan, tan claras. 
Por eso tomo con mucha cautela el reciente discurso de Obama, animando a la gente, con un evidente optimismo de la voluntad como ya he dicho. Y lo tomo con cautela porque el caso es el siguiente que tomo de Gallup


Veamos: en un mes, la aprobación del presidente había caído 10 puntos. En paralelo, los insatisfechos con la situación económica alcanzan el 74 por ciento como puede verse en la página central de Gallup. Así que había que hacer algo, y este excelente marketinero (o quien le asesore) vio una excelente ocasión y volvió a vender la moto, recuperando los puntos perdidos. No digo que lo hiciese para eso (que igual sí), pero sí digo que su discurso le hizo recuperarse, aunque a estas alturas de la película la aprobación sólo afecta a su ego, no habiendo elecciones importantes y quedando muy lejos el momento de la posible reelección.
Pero el efecto del discurso del martes pasado ante el Congreso no fue cambiar la economía. Ni siquiera mejorarla (de hecho, lo que va a hacer es empeorar el déficit si su presupuesto sale adelante, como ya he comentado). Lo que ha hecho es aumentar la confianza de la gente, que andaba algo alicaída.



Bueno, el éxito con los votantes republicanos no fue excesivo, pero tampoco fue malo. Digo todo esto para que se tenga cuidado a la hora de echar las campanas al vuelo sobre la salida de Iraq y el fin de la guerra estadounidense de ocupación de dicho país. No hay tanto cambio, en general. Y, en particular, a lo que parece, va a reducir las tropas en Iraq (que quedarán en las bases ya existentes, "instruyendo" al ejército iraquí, el típico truco de los "instructores") y las va a aumentar en Afganistán que volverá a ser el cementerio de los imperios (Alejandro el Grande, Inglaterra, Rusia y ahora los Estados Unidos). Porque, también ahí, es la economía, estúpido. Lo es como causa del militarismo (keynesianismo invertido y pervertido) y lo es como factor que lleva a la caída del imperio. En todo caso, como factor que puede llevar a que no se reelija a Obama si en cuatro años todo se queda en excelente márketing político pero sin resultados evidentes para los preocupados estadounidenses.

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