sábado, 21 de marzo de 2009

Capitalismo

The present economic crises do not, I would argue, call for a "new capitalism," but they do demand a new understanding of older ideas, such as those of Smith and, nearer our time, of Pigou, many of which have been sadly neglected. What is also needed is a clearheaded perception of how different institutions actually work, and of how a variety of organizations—from the market to the institutions of the state—can go beyond short-term solutions and contribute to producing a more decent economic world.
Así concluye un ensayo de Amartya Sen (Capitalism beyond the crisis) que se acaba de publicar en el New York Review of Books.
De entrada, me ha hecho recordar lo que Andre Gunder Frank repetía a quien se lo quisiese oír: darle un nombre u otro a un sistema no garantiza entender cómo funciona. Cierto que "capitalismo" lleva implícito un funcionamiento a favor del capital, favor que puede ser atemperado por el "egoismo ilustrado" de quienes saben que la defensa del capital no puede ser absoluta en una sociedad de clases como es la mundial. 
Sen argumenta que el capitalismo realmente existente no es sólo mercado ni su motor es sólo el interés. Hay más actores y hay otros motores y valores que actúan en la realidad, con independencia de lo que digan la ideología y los libros.
Sobre los libros (los autores) es bastante claro: Adam Smith, el santo patrón de los "fundamentalistas del mercado" como otros les llaman, lo es equivocadamente. Bien lejos de Smith dicho fundamentalismo. Como Sen dice, se le ha citado más que leído. Pero tampoco es que el resucitado Keynes lo sea con motivos indudables. Hay muchas cosas que Keynes no dijo y asuntos hoy relevantes que no le interesaron nada y que ahora tendrían que ser puestos sobre la mesa como hizo su colega Pigou, aunque no fuese más que introeduciendo el factor psicológico y alertando sobre los excesos del pesimismo (mea culpa). 
Es frecuente que en conferencias y clases se pregunte sobre el fin del capitalismo y su posible sustitución por otro sistema o por su renovación. No es mala pregunta, pero a lo que hay que estar atento es a cómo está cambiando ante nuestros ojos el mundo real (se le llame como se le llame) de las relaciones socio-económicas, de la estructura del poder mundial y de los ganadores y perdedores por el funcionamiento de ese mundo concreto. Si para eso hay que releer a los clásicos (cosa que no creo) bienvenidos sean. Y no lo creo porque su mundo fue tan diferente del que se avecina que tal vez sus recetas no tengan mucho que ver con la que está cayendo por ahí fuera. 
Pero aceptemos lo que dice Sen, que al fin y al cabo es Premio Nobel de Economía y yo nunca lo podré ser. En todo caso, habrá que replantear el análisis del funcionamiento real del mercado real y de las instituciones que lo acompañan y que sólo analíticamente se diferencian entre sí. Pensar en un mercado sin clases sociales es condenarse a una arbitraria separación entre economía y sociología que se produjo a finales del siglo XIX, precisamente porque el "capitalismo" de los ganadores podía alterar el reparto de la tarta en la medida en que generaba sus propios sepultureros.
Tal vez por eso mejor sería hablar de los capitalistas (los ganadores, los beneficiados, los avispados de AIG que se embolsaron legalmente -y no son los únicos- el dinero del "rescate" pagado por los contibuyentes) y de los movimientos sociales asociados con la defensa del "capitalismo" , que haberlos háylos, o con su transformación, que haberlos háylos también, y el foro de The Nation proporciona numerosos ejemplos de esa alternativa. En particular, aconsejo leer la contribución de Immanuel Wallerstein a dicho foro. Sin duda que no se plantean las cosas de la misma forma a corto plazo (eso también lo dice Sen, aunque con contenidos bien diferentes, en todo caso urgentes) que a medio plazo.
Tiempos interesantes, gusten o no gusten.

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