martes, 24 de febrero de 2009

Proteccionismo, no; ayudas, sí

Parece haber un cierto consenso entre los mandatarios del G-20 europeo: hay que evitar el proteccionismo, es decir, hay que evitar generar barreras para los productos propios que deberán poder moverse por el mundo sin encontrar fronteras. Al mismo tiempo, son comprensibles las ayudas a sectores en crisis dentro del propio país ya que permitirán detener la sangría del desempleo creciente y ayudarán a la mejora de las condiciones económicas generales.
De entrada, es innegable el retorno del Estado. Una vez más, ya no hay quien se atreva a decir "menos Estado, más mercado" aunque sigan diciendo "viva el mercado" (faltaría más). En todo caso, vuelve el nacionalismo, en especial el económico simbolizado, de alguna manera, con el "buy American", compre productos "de aquí" que, evidentemente, dificultará que entren los productos "de allí". El problema es que si todos ponen en práctica dicha política la supuesta globalización, ha muerto como puede verse en este recorte que me hace llegar un amigo.
Pero lo más interesante para mí es que esas dos posiciones de esos políticos europeos son contradictorias: proteger a las empresas en crisis es una forma de subvencionarlas o para que se defiendan de los productos alternativos que vienen de fuera o para que sean competitivas en un mercado que se supone mundial. Proteccionismo no es sólo poner barreras arancelarias "aquí" contra los de "allí", sino dar dinero a las empresas de "aquí" para que sean "competitivas" con las empresas de "allí".
Supongo que en todos los países han un consenso generalizado para negar el proteccionismo de los demás países reservándose el derecho de ser proteccionistas. Es como cuando decían que la estrategia óptima de desarrollo era exportar más e importar menos: tenía como problema que si todos la practicaban, es decir, todos se dedicaban a exportar y nadie se dedicaba a importar, pues es obvio que había algún problemilla. Como ahora: si yo voy a ser proteccionista (por nacionalismo económico) y voy a procurar que los demás no lo sean (porque hay que defender el "libre mercado"), la conclusión es obvia: se trata de una cuestión de poder, no de "libre" mercado. El que manda podrá imponer sus condiciones de proteccionismo y exigirá que "los de abajo" no sean proteccionistas. Llevamos años así.
Nada nuevo, por tanto.  Excepto que los llamados "países emergentes" ya no están tan "abajo" como estaban y pueden hacer oír su voz con mayor intensidad que hace, digamos, 25 años. Y el problema para "los de arriba" igual resulta que no es la China sino la India, cosa que digo no por "Slumdog millionaire", sino porque igual tienen mayores probabilidades de sustituir, en 25 años, a los Estados Unidos como potencia hegemónica: tecnología, mano de obra y capitalización (el artículo que cito más arriba muestra que, junto a los otros "emergentes", ha tenido en 2008 un aumento de la inversión extranjera directa frente a las disminuciones de los EE.UU., Inglaterra, Francia o Alemania). A su favor juega también la cultura. Aunque hay un hinduismo fundamentalista, la actitud general es menos centralizante en apariencia que la del Imperio del Centro. Y, aunque se trate de un país muy heterogéneo desde el punto de vista lingüístico, tienen el inglés que ya es una lingua franca en el mundo mundial. Se verá.
De momento, los líderes políticos siguen sin saber qué hacer para aguantar el tirón y lo prueban reunión tras reunión. Tal vez haya que ver qué pasa en México para tener una visión de hacia donde nos diriginos, y me refiero a la cuestión de la violencia de raíz económica que hay quien tilda de pandemia. Un artículo de Foreing Policy termina de forma clara: la volatilidad económica, la desintegración étnica y un imperio en decadencia son un mal cóctel que puede hace que la nueva era sea todo menos pacífica:

Economic volatility, plus ethnic disintegration, plus an empire in decline: That combination is about the most lethal in geopolitics. We now have all three. The age of upheaval starts now.


Añadido el 26 de febrero:
El Global Outlook 2009 accesible a través de Forbes cuenta, por un lado, que México, como los demás exportadores de petróleo de la zona, la van a tener bastante cruda esta temporada y, por otro, que la India tal vez no sea lo fuerte que se supone podría ser.

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