domingo, 15 de febrero de 2009

Pájaros poco negacionistas

No sólo el Holocausto tiene sus negacionistas. El cambio climático también, aunque el asunto es asimétrico. Si hay una fuerte presión (económica, política) para que el Holocausto no se niegue (que se lo digan al obispo Williamson, excomulgado por negarlo), el cambio climático recibe una fuerte presión económica para que se niegue. Las empresas (petroleras en concreto) que obtienen beneficios a corto plazo (el plazo habitual del sistema mundial) no están dispuestas a que una hipótesis sobre el medio plazo les arruine la cuenta de resultados del corto plazo, que es donde realmente actúan las pobres. Son años ya de denuncias, sobre todo en los Estados Unidos e Inglaterra, de los dineros que van a centros de investigación, medios de comunicación y universidades "a cambio" de sembrar dudas sobre el susodicho cambio, a favor del cual poco puede hacer el impresentable Al Gore.
Ya he dicho otras veces lo obvio: no tengo capacidad para saber si hay o va a haber tal cambio climático. Los datos observables son aumento de las temperaturas (que podrían volver a bajar, aunque los niveles de CO2 lo hagan poco probable), deshielo de nieves perpetuas desde el Ártico a los Andes pasando por los Alpes y algunas catástrofes cuyo origen humano puede rastrearse con relativa facilidad. Hasta yo podría. Calentamiento global, pues, sí que lo hay. Si eso va a suponer un cambio climático irreversible, está por ver aunque todo parece indicar que sí, que en esas estamos. Hay quien dice que ya no hay vuelta atrás.
De momento, observadores sistemáticos encuentran lo que ya yo mismo venía observando: los comportamientos migratorios de los pájaros están cambiado. Por lo visto, tienen mejor información que los negacionistas o todavía no han recibido el sobre de la petrolera para que hagan crecer las dudas razonables y las conviertan en irracionales. Yo, si fuera pájaro, haría lo mismo que ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario