martes, 17 de febrero de 2009

Las chicas de Vogue

El mes que viene tendremos a Michelle Obama en la primera página de Vogue y hay todo tipo de especulaciones sobre quién será el estilista que la vista. No es la primera vez que una primera dama aparece como tal en la portada. Hillary Clinton ya estuvo en 1998. Son las únicas del "front page", pero todas las demás han pasado por las páginas de la revista, aunque en páginas interiores. Es parte de la política de esa casa y nadie se extraña de eso. Claro, se mira con lupa de quién es el traje, qué tipo de complementos y de quién lleva y esas cosas para las que me declaro totalmente ciego.
En las Españas hubo un cierto sarao cuando las ministras (no la primera dama) del primer gobierno Zapatero aparecieron en Vogue luciendo sus modelitos aunque no en primera página. Como ciego para el asunto y sin ninguna gana de ir a las hemerotecas, no sé de quién eran los susodichos. Pero el "tolle-tolle" que se montó fue divertido porque iba desde los "progres" que negaban a esas mujeres el derecho a aparecer donde aparecen muchas otras a los "carcas" que les echaban en cara ser miembros (¿miembras?) de un gobierno socialista, es decir, zarrapastroso y, sin embargo, salir en papel couché y con glamour. Las feministas también protestaron por el carácter de mujer-objeto que tienen este tipo de fotografías que, por lo que sé, poco tienen de pornográficas. 
Tuvo que salir en deshabillé en primera página de un periódico español una alto cargo (ni "alta" ni "carga") del Partido Popular  para que su todavía presidente, Mariano Rajoy, reconociera que el ruido creado en torno a las ministras de Vogue había sido una exageración. Ambas lo fueron.
Pero en política todo vale y, si lo hacen los míos (o las mías), bien está. Ahora, si es cosa del otro bando, eso sí que no. Hasta ahí teníamos que llegar.

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