lunes, 2 de febrero de 2009

La crisis con otros ojos.

La información sobre lo que se dice en Belem, en el Foro Social Mundial, me llega con cuentagotas y eso que me suscribí a su boletín de noticias y eso que he tenido algunos amigos participando en el evento. Sin embargo, la información sobre el Foro Económico Mundial, en Davos, me llega por cualquier medio de comunicación, prensa, radio y televisión. Dos diagnósticos sobre la crisis producidos en la sede suiza me han interesado, viniendo de quienes venían: el de Putin y el de Wen Jiabao. El reportaje del New York Times está aquí.
Lo que dice Putin a propósito de la crisis, después de recordar que hace un año, en esa misma sede de Davos, los representantes estadounidenses se vanagloriaban de la fortaleza de sus sistema, es esto (traduzco):
"Ha sufrido un gran revés todo el sistema de crecimiento económico en el que un centro regional imprime moneda sin parar mientras consume riqueza material y otro centro regional fabrica bienes baratos y ahorra dinero impreso por otros gobiernos"
Me parece brillante en su concisión. Hay que añadir que Jruschov estuvo convencido de que el sistema soviético sobreviviría al estadounidense, pero ésa es otra historia. La que ahora me ocupa es la del papel que ha jugado el dólar en todo esto apoyando el hiper-consumismo por encima de las posibilidades del país hasta que la diferencia entre producción y deuda se ha hecho insostenible incluyo mercantilizando la deuda. El papel de la China tampoco ha de ser reducido: es la segunda tenedora de bonos del Tesoro (en alguna ocasión la primera) y en Davos ya son varios años en los que se teme que la China se deshinche de manera brusca. Pero ¿qué dice el primer ministro chino? 
Pues esto, que la culpa de la crisis la tienen los Estados Unidos y su mezcla de "políticas macroeconómicas inapropiadas", "modelo insostenible de desarrollo caracterizado por prolongado bajo nivel de ahorro  y elevado consumo", "ciega búsqueda del beneficio" y "fracaso de la supervisión financiera". 
Coincide con Putin en el papel del elevado consumo frente al bajo ahorro que, habrá que añadir tomándolo de aquél, se ha financiado imprimiendo moneda para afrontar el creciente endeudamiento que, como he dicho, al no poder encontrar el beneficio en campos habituales pasó a buscarlo, "de manera ciega", comercializando deuda ("paquetes" de contenido desconocido que, en la medida en que contenían "productos tóxicos", han acabado contaminando a los bancos no estadounidenses y estadounidenses) y confiando en el azar apostando en mercados de futuros como si de un casino se tratara.
Aunque las culpas iniciales pueden estaar claras, los efectos locales también tendrían que estarlo. No se puede echar la culpa sólo a lo sucedido en los Estados Unidos ni se puede echar la culpa sólo a las malas gestiones locales. Y, como dijo Putin en su discurso, "todos vamos en el mismo barco", aunque, añado, unos vayan en primera y otros en turística y, como en el Titánic, los de primera tengan mayores probabilidades de salvarse que "los de abajo", sean grupos sociales que van a perder su empelo en los países centrales o que van a ver cómo empeoran sus condiciones de vida en los países periféricos, donde ya tenían una condiciones muy negativas, con hambre, inseguridad alimentaria, pobreza, muerte prematura y demás componentes de eso que dicen que es una "construcción occidental" (?).
Sistema mundial único, sí. Crisis global, también. Pero si todos somos iguales ante la crisis, unos son más iguales que otros en esta "Animal farm" en la que nos encontramos.
Por cierto, un antiguo estudiante, italiano, me envía un mensaje que termina diciendo que la Tierra se encontró con un viejo planeta y se le quejaba por la enfermedad que le estaba produciendo la especie humana, a lo que el viejo planeta le contestó que no se preocupase, que él también había tenido esa enfermedad, pero que la bacteria que lo produce tiene la característica de que se autodestruye. No sé quién es el inventor de la historia (me dice que lo cuenta Serge Latouche), pero es pertinente.

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