martes, 10 de febrero de 2009

Israel no es homogéneo

Ojeando (de ojo, no de hoja) el periódico Ha'aretz (La Tierra, edición en inglés) publicado en Jerusalén, me entero de algunas cosas interesantes:
Una, que existe un Fondo de Beneficencia (Welfare) para las Víctimas del Holocausto. No está muy bien llevado, a lo que parece, pero existe. Quiero decir que, según el reportaje, hay alguna protesta por el modo con que se distribuyen los fondos. Está aquí, pero no acaba de poderse abrir. El titular de este otro reportaje también es significativo y viene a decir que el Fondo dedica un montón de dinero en sí mismo, no en las víctimas. Típico. En todo caso, el Partido de las Víctimas (protestan por tener tantos miembros en la pobreza) va codo con codo con el Partido del Cannabis. Si es cierto lo de la pobreza, no deja de ser un sarcasmo que la legitimación última del Estado de Israel (el Holocausto, la shoah) se encuentre en malas condiciones ante el sistema público de bienestar. En todo caso, parece que tales víctimas existen. Maltratadas tal vez, pero existen.
Dos, un artículo del que sólo puedo ver el título, pero que me basta: Si se quiere la paz, judíos y palestinos tienen que pedirse disculpas mutuamente. Insisto en que el periódico es jerosolimitano. No es el Jerusalem Post, donde han trabajado algunos de los neocons de Bush, pero no es sospechoso de antisemitismo y menos si se ven los anuncios.
Tres, hay columnistas que, explicando el sistema electoral proporcional israelí, afirman que el objetivo de las elecciones no es expulsar a los palestinos que viven en Israel sino integrarlos. Porque hay ciudadanos israelíes que no son judíos sino que son palestinos (además de Franjas, Cisjordania y demás).
Cuatro, que es exactamente lo contrario de lo que pretenden algunos partidos laicos (laicistas los llamarían en España) que lo que quieren es un Israel para los israelitas.  Es el caso de Yisrael Beiteinu (Israel nuestra casa, el partido de Lieberman, con un nombre parecido al que también existe en Rusia -y no se olvide que estas elecciones las pueden decidir los electores rusos, judíos rusos, pero rusos). Insisto en que no es un partido fundamentalista o ultraortodoxo como también se les llama, sino todo lo contrario.
Cinco, en la atomización de partidos, hay de todo. Hay sionistas de izquierdas y de derechas y ultraortodoxos de derechas y es posible que los haya de izquierdas, aunque no los encuentro. Y, como he dicho, hay partidarios de la reconciliación con los palestinos y partidarios de echarlos al mar y recuperar el Eretz Israel desde el Eúfrates al Nilo. Laicos de derechas y laicos de izquierdas y racistas de derechas y de izquierdas.
Así que extraña que, siempre según el mismo periódico, la prensa árabe (que ya es una simplificación) afirme que tanto da quién gane, que todos son iguales. No sucede lo mismo con el Washington Post que añade un detalle interesante: hace tiempo que no muere ningún judío a manos palestinas y la situación económica no es tan mala como en otros países, sin embargo lo que domina es el miedo y la inseguridad, que son dos malos consejeros para tomar decisiones políticas.
Atacar a "los judíos" (o, si uno se encuentra menos ofuscado, a los "israelíes"), es problemático, porque estamos ante una entidad heterogénea étnicamente (sefardíes, azquenazis, negros), lingüísticamente (aunque en Israel hablen hebreo) y religiosamente. Como los musulmanes a los que me he referido en otras ocasiones. Y, ya que estamos, no vendrá mal recordar que tampoco "los palestinos" forman una entidad homogénea y sin contradicciones. Ni sin delito. Si ir más lejos, no hace tanto estaban disparándose unos a otros y el que este enfrentamiento fuese provocado o aprovechado por otros no lo hace desaparecer. Y Amnistía Internacional acusa a una parte de los palestinos de practicar la tortura. Atacar a los judíos y defender a los palestinos, sin matizaciones, es fruto de la pasión que proudcee una simple y limpia dicotomía... falsa. Si se ataca (o se defiende) a los judíos, hay que decir a cuáles de ellos. Lo mismo con los palestinos, y el kefiyeh no basta. Y es curioso que sea tan complicado defender lo obvio. Pero es obvio que nos gustan las generalizaciones. Que, por cierto, es otra generalización.

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