miércoles, 4 de febrero de 2009

Foros Planetarios

Cuentan que la Tierra, de charla con un viejo planeta, se quejó de los males que los humanos le estaban asestando. El viejo planeta, más sabio por viejo que por planeta, le dijo que no se preocupara, que él también había tenido esa enfermedad, pero que podía decir, por experiencia propia, que la ventaja de la bacteria de la que la Tierra se lamentaba residía en que se autodestruía con el tiempo. Como es sabido, el tiempo, para los planetas, es mucho más largo que para los humanos.    
Como nuestras vidas son algo más cortas (incluso sumando generaciones venideras), no es mala idea preguntarse por lo que puede durar la de la especie. O, si se prefiere, preguntarse por si la Tierra puede resistir a la especie humana. De formas diferentes, se ha intentado responder desde los dos Foros que terminaron esta semana: en Davos, Suiza,  el Foro Económico Mundial, típicamente de arriba abajo, con los líderes allí reunidos afirmando que el futuro está en sus manos, y en Belém, Brasil, el Foro Social Mundial, que pretende ser de abajo arriba, con los movimientos sociales allí congregados afirmando que si no se toman decisiones, el futuro del Planeta, sobre todo desde el punto de vista medioambiental, es preocupante. Cierto que en el Foro Económico no le dedicaron mucho tiempo al medioambiente como tampoco en el Foro Social a la cosa financiero-empresarial.
Porque lo que está sobre la mesa es que la respuesta a los problemas de la especie humana en la Tierra no se ve muy clara aunque los diagnósticos sean cada vez más elaborados. No es, en efecto, exagerado, contestar negativamente a la pregunta de si podrá resistir el Planeta lo que estamos haciendo con él. Claro, el Planeta resistirá. Como resistió el viejo planeta del cuento. Pero no está tan claro que resista la especie humana y por tres tipos de razones interconectadas.
La primera es la obvia existencia de límites físicos a la acción humana. Igual que los que precipitaron la actual crisis económica, en su euforia, no fueron capaces de ver la que otros veían venir y no quisieron escuchar las voces que hablaban de los límites a las diversas burbujas que estaban en funcionamiento, parece que los humanos mantenemos la euforia del “rey de la creación” convencido de que nunca se le pasarán cuentas por sus acciones y todo seguirá creciendo y creciendo. Hubo burbujas financieras, inmobiliarias, alimenticias y hasta energéticas que se han venido abajo: hay límites en la expansión de una burbuja que, tarde o temprano, la llevan a reventar. Algo así, aunque con peores consecuencias para la especie, podría suceder con la falta de conciencia sobre los límites físicos a nuestra acción.  
La segunda, como digo relacionada con la primera, se refiere a los incrementos de demandas sobre un Planeta al que cada vez más personas piden más. Está, como todo el mundo puede haber pensado, el aumento de la población, lo cual, sin embargo, todavía no sería tan grave ya que el Planeta podría alimentarlos a todos. Lo que ya no se dice es que la “huella ecológica” que la especie deja en el mismo requeriría, según algunos cálculos, como un Planeta y medio para ser sostenible y, de seguir con las tendencias de consumo actuales, necesitaría pronto dos Planetas. No es tanto la cantidad de habitantes cuanto sus prácticas, entre las que hay que considerar el aumento de consumo por parte de los llamados “países emergentes”. Se ha dicho tantas veces que ya es una de esas banalidades que nadie toma en consideración, pero si la China y la India, con sus millones de habitantes, tienen como objetivo alcanzar el nivel de consumo no digamos de los Estados Unidos (cosa que sería una barbaridad) sino de la conservadora Dinamarca, el Planeta, sencillamente, no es viable para la especie. Pienso en las demandas, por parte de estos emergentes, de energía, de alimentos y de materias primas y en sus “huellas ecológicas” sobre el Planeta.
La tercera razón para pensar que la especie está haciendo todo lo posible para no aguantar en el Planeta es precisamente la dificultad que encuentra para reaccionar. En el mejor de los casos, los ciudadanos muestran una preocupación medioambiental, pero no dan señales de estar dispuestos a asumir los costes de mantener un Planeta viable, es decir, mantener al Planeta como lugar de residencia. 
En el Foro Económico han mostrado lo que es propio de esta especie “cortoplacista”: se han preocupado por sus cosas (la economía, básicamente financiera) y a corto plazo. Encima, no han sido muy brillantes en las soluciones. En el Foro Social sí se han preocupado por el medioambiente, pero no acabo de ver cómo van a convencer al resto de humanos (y, en particular, a los visitantes de Davos) de que hay que hacer algo, qué y cómo. No es impensable que el viejo planeta, consolando a la Tierra, tuviese sus razones que se podrán decir propias de pesimistas, pero la cosa no es saber si el vaso está medio lleno o medio vacío, que es una cuestión de actitudes, sino de ver si se está llenando o se está vaciando. Y ésa es una cuestión constatable.

(Publicado hoy en el periódico Información - Alicante - )

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