domingo, 11 de enero de 2009

USA-Israel

Es más fácil encontrar referencias en los medios al origen de los misiles palestinos que usa Hamás que al origen de la máquina de guerra de Israel. He intentado compensarlo, en la medida de mis posibilidades y sin pensar que cambio el mundo, en un par de posts anteriores. La pregunta que, por necesidad, sigue es ésta: ¿por qué ese apoyo a Israel, desmedido desde muchas perspectivas pero, en cualquier caso, enorme? Hay varias respuestas que, para desgracia de los que esperan simplismo, no todas se excluyen.
Excluyo, sin embargo, un argumento que se encuentra con cierta frecuencia: la mala conciencia europea por la shoah, por el holocausto de judíos en la Europa de la II Guerra Mundial. Y digo Europa porque no parece que se tenga que atribuir necesaria y únicamente a los nazis alemanes. Las mayores matanzas no se produjeron en territorio alemán y tenían antecedentes en los pogromos rusos del tiempo de los zares y, si se quiere, en la expulsión de los sefardíes de las Españas supuestamente católicas de los Reyes ídem. Es el argumento subyacente en la legitimación de la existencia del Estado de Israel (tener un espacio en el que se garantice que tan monstruosidad no se vuelve a repetir) y está también detrás de las "compensaciones" que todavía hoy realiza Alemania a dicho Estado. 
Pero eso no explica el papel de los Estados Unidos que, por cierto, también tuvieron sus campos de concentración (para japoneses) aunque sin cámara de gas. Tenemos dos opciones adicionales para entender esa connivencia.
Por un lado, está la idea de que el Estado de Israel es el gendarme de los Estados Unidos en una zona particularmente importante para los proyectos imperiales y realidades hegemónicas de las élites estadounidenses: están demasiado cerca del petróleo aunque sus países limítrofes no sean particularmente petroleros. El Estado de Israel cumpliría así con la necesidad de controlar el medio en que se encuentra. 
Tal vez convenga recordar que el gobierno de los Estados Unidos, inicialmente, no vio con buenos ojos la creación del Estado de Israel. La mística de los kibutzim, las comunidades de colonos, y su cercanía a posiciones más soviéticas que estadounidenses les hacían sospechosos de connivencia con el enemigo, la URSS. También sucedía con los gobiernos árabes laicos y ligeramente izquierdistas y eso se solucionó "bombardeándolos" (ideológicamente hablando) con el fundamentalismo, ideología anti-soviética y pro-occidental (sic, en aquel momento, antes de que Frankenstein se revolviera contra su creador). Pero con Israel la cosa no fue tan sencilla, a pesar de que también los socialistas internacionalistas israelíes fueron cirdundados por fundamentalistas judíos, ultra-ortodoxos, algunos de los cuales veían (y ven) la creación del Estado de Israel como una abominación ya que sólo será posible cuando venga el Mesías que ellos esperan (eso no les impide vivir, y muy bien tolerados, protegidos y representados políticamente en el Estado de Israel).
Por eso la primera hipótesis (la del sometimiento de Israel a los intereses de los Estados Unidos) tiene sus dificultades. Y ahí entra la segunda hipótesis: la de los que creen poder probar que los Estados Unidos son los que llevan a cabo la mejor defensa de los intereses del Estado de Israel. Veamos.
El difunto Samuel Huntington tiene un excelente artículo (no todo es tan malo como su "choque de las civilizaciones") sobre las raíces internas de la política exterior de los Estados Unidos. Igual que con Cuba o con la China, la política exterior de los Estados Unidos estaría determinada por sus condiciones locales (es el único país que puede "pensar localmente y actuar globalmente"). Con unos seis millones de judíos o de antecedentes judíos votando en los Estados Unidos (grupo, además, en ascenso social, en particular en las universidades y los medios), es decir, con tantos votantes cuantos habitantes tiene el Estado de Israel, y sabiendo que las comunidades "étnico-religioso-nacionales" tienden a votar de manera semejante, los políticos estadounidenses tienen que saber quién les va a votar y quién no. Primera razón, pues, el voto.
La segunda razón es la organización política. No es ningún secreto (y es documentable desde muchas fuentes) que uno de los lobbies más activos y poderosos en Washington es AIPAC, un "comité de acción política" a favor del Estado de Israel. El papel de lobby (como el de la American Rifle Asociation) es el de "mover" las decisiones de los políticos mediante ayudas a sus campañas, ofertas de información y regalos de viajes, estancias y otras menudencias. AIPAC dispone de más fondos que todos los lobbies árabes juntos. 
Con esos dos pequeños argumentos, se entenderá por qué el gobierno de los Estados Unidos ha boicoteado siempre cualquier resolución de Naciones Unidas que no fuese en directo beneficio del Estado de Israel, les ha apoyado militarmente y ha contribuido a la "diplomacia pública" para "informar" a las audiencias mundiales de los beneficios incalculables que tenía para Occidente el apoyar a dicho gobierno. Política, militar y culturalmente han estado a su favor y de forma sistemática. Hay un par de libros, publicados en los Estados Unidos, que documentan estos extremos aunque, como era de esperar, han sido tachados de "antisemitas". La discusión sobre los análisis de John Mearsheimer y Stephen Walt (o los de James Petras)  sobre el papel del “lobby israelí” en la política exterior de los Estados Unidos tendría que ser sobre la validez de sus datos. Carece de sentido científico el rechazarlos por suponerlos  “antisemitas”, pero así se suele hacer. 
¿Por cuál me inclino? Pues sin que sea una "coincidentia oppositorum", creo que es una mezcla de los dos, con ligero predominio de la segunda. Lo de la culpabilidad por la shoah, que hace ilegales las discusiones académicas sobre la misma, no creo que sea tan importante, por más que el holocausto lo fue. Como lo está siendo el de los palestinos en Gaza.

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