martes, 27 de enero de 2009

Tigres Tamiles

Se dice que la guerra está a punto de terminar aunque tengo mis dudas. Las noticias hablan de que los Tigres Tamiles estarían a punto de ser totalmente desmantelados por el ejército de Sri Lanka, país que visité cuando el conflicto comenzaba a precipitarse pero todavía no había enfrentamientos armados, verano del 82. De momento, la guerra continúa con las consiguientes muertes de civiles, creación de pobreza y desolación. Pero hay quien piensa que se está a un paso de la victoria.
Repito: un conflicto es una situación en la que varios participantes (sean individuos, grupos, "naciones", gobiernos, actores en general) tienen objetivos incompatibles entre sí. En el caso que nos ocupa, después de una larga historia de exclusión y marginación de los tamiles por parte de la mayoría cingalesa, aquellos decidieron que tenían que ser independientes, cosa que a los cingaleses dominantes no les parecía bien. Efectivamente, y se sabe también en el País Vasco, un determinado territorio no puede ser, al mismo tiempo, dependiente de otro (como quieres los cingaleses) e independiente del mismo (como han querido los tamiles). 
La historia se remonta al imperio británico que importó mano de obra tamil del vecino territorio indio de Tamil Nadu. Lenguas distintas (con escritura diferente), tradiciones diferentes (a pesar del irenismo que caracteriza a la zona), pero grupos sociales situados a diferentes niveles. "Divide y vencerás" fue la política británica que tan buenos rendimientos les produjo.
Obsérvese, de paso, el aparente, pero falso, papel que juega la religión en este asunto: los cingaleses son básicamente budistas -los hay que se creen la reserva espiritual del budismo- y los tamiles hinduístas o musulmanes. Pero lo que vi en la "perahera" de Kandy, una procesión anual en la luna de agosto en la que se pasea un diente de Budha, era bastante sincretista, nada parecido a las manías ortodoxas que suelen aquejar a las religiones del Libro (judíos, cristianos, musulmanes). La religión no es la causa del enfrentamiento, sino algo que se produce (más o menos manipulado desde fuera) entre grupos sociales mantenidos como diferentes y que persiste con la independencia e incluso empeora bajo la democracia.
Un grupo de tamiles decidió tomar las armas para defender sus objetivos frente a los objetivos incompatibles del gobierno (cingalés casi por definición). Y empezó la guerra, con un territorio en el Norte rápidamente "ocupado" por estos nuevos soldados (ayudados por la India). Guerra de las clásicas, con sus ejércitos en ambos lados y sus territorios definidos para cada cual. Guerra civil, digamos, aunque con uso de la violencia terrorista para atemorizar al contrario y, eventualmente, desmoralizarlo. Como suele suceder, el uso del terrorismo es signo de debilidad y, normalmente, no alcanza sus objetivos. Pero el ejército gubernamental mejoró su equipamiento y aceleró la caída de los Tigres Tamiles. Cautivo y desarmado el ejército tamil, las tropas cingalesas han alcanzado sus últimos objetivos militares: la guerra está a punto de terminar. ¿Seguro?
No estoy tan seguro. Las guerras que tienen detrás un conflicto, si no se afronta éste, suelen volver a producirse. Claro que el conflicto se puede resolver eliminando totalmente a los oponentes (con limpieza étnica o politicidio), negociando o trascendiéndolo. Pero hay que ver qué se hace con él. Hay, en efecto, quien ha pensado que la única manera de acabar con el terrorismo es matar a todos los terroristas. Normalmente, se trata de "pan para hoy, hambre para mañana" y los hijos y demás parientes de los muertos y torturados volverán a las armas, ahora con el propósito fundamental de vengarse. Así que, si no se afronta el conflicto (o, como sucede en el País Vasco, se niega su existencia como también sucede con la "guerra contra el terror"), la guerra volverá a producirse o se dedicarán los tamiles independentistas a la práctica del terrorismo o se echarán al monte, en este caso a la selva. Se verá.

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