miércoles, 14 de enero de 2009

Suicidio de soldados

Ya he contado otras veces que la Meca de los sociólogos (ese lugar que hay que visitar por lo menos una vez en la vida) es el suicidio. Entendámonos: escribir, investigar, conferenciar sobre el tema. Tiene que ver con eso el que uno de los padres de la sociología (un tal Émile Durkheim) escribiera un libro sobre el mismo. 
Dicho sea de paso, curioso que la sociología tenga tantos padres y ninguna madre, pero ésa es otra historia. La de ahora son los datos recogidos sobre los soldados estadounidenses que han estado en el campo de batalla. Parece que las probabilidades de cometer suicidio aumentan con el tiempo trascurrido en medio de la violencia bélica. No encaja demasiado con las interpretaciones sociologistas, pero sí es comprensible si uno piensa que el ser humano no tiene un compartimento que es "social", otro que es "psicológico", otro que es el "homo/mulier oeconomicus/a", otro el animal político y otro el biológico (que incluye el hormonal, neuronal, fisiológico). Las distintas disciplinas son interesantes mientras aporten su parte de luz sobre una realidad de infinitos matices. Dejan de serlo cuando pretenden haber encontrado LA verdad. El sociologismo es tan engañoso como el psicologismo o el economicismo, esas deformaciones del pensamiento que aislan determinados componentes del comportamiento humano y niegan sistemáticamente que tengan algo que ver con los restantes componentes. Para ganar una cátedra, tal vez valgan. Pero para entender qué es el elefante, no valen nada: son ciegos que creen que el elefante es sólo aquello que han podido tocar desde su ceguera.

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