martes, 20 de enero de 2009

Se acabó el reinado de este Bush

Amigos y enemigos han dicho lo que tenían que decir. Enternecedores los amigos que, como José María Aznar, han ensalzado su herencia y denostado a los envidiosos que no se la reconocen y entusiasmados los enemigos por ver que, por fin, se va o los que, simplemente, afirman que la historia no será precisamente benévola con esta Presidencia que termina. El mismo Bush se ha encargado de levantar acta de algunos pequeños errores dentro de un conjunto razonablemente positivo.  Y los periódicos del mundo también han dedicado sus editoriales a levantar acta de lo mal que ha ido o de lo bien que ha resultado (en particular en el Jerusalem Post, que ven en este Bush "el mejor amigo que ha tenido Israel" - y tanto: como para aceptar órdenes de Olmert y que éste se vanagloriase en Askalón a través de la radio-).
No vendrá mal saber, entonces,  qué ha dicho el electorado estadounidense. Y no ha sido muy positivo, así que no sé de dónde saca el Sr. Aznar sus datos, si es que trabaja con datos. Ni tampoco de dónde los saca el Sr. Bush, que ya sé que no es muy aficionado a ellos: prefiere crearlos.
Veamos, de entrada, su aprobación durante estos ocho años de mandato (ÉSTE Y LOS DEMÁS GRÁFICOS, PUEDEN VERSE COMPLETOS PINCHANDO ENCIMA; SE ABRE UNA NUEVA VENTANA CON EL GRÁFICO COMPLETO; NO SÉ CÓMO SUBIRLOS SIN NECESIDAD DE ESTA HISTORIA):



Los "picos" en su aprobación son conocidos: el 11-S, el comienzo de la II Guerra del Golfo, la entrega de Sadam a los Estadounidenses, pero la tendencia es evidentemente decreciente a pesar de estos "picos" que, una vez superado su impacto mediático, vuelven a las andadas hacia abajo con algunos acelerones marcados por la mala gestión del huracán Katrina y la igualmente mala gestión de la posible venta de puertos estadounidenses a fondos de Dubai.
Se podrá decir que ése es el destino de los presidentes: el ser incomprendidos. No parece que sea el caso si se toman datos comparativos.



Acabando su mandato, Reagan recibía el mayor porcentaje de entrevistados que decían que la historia le juzgaría por encima de la media, papá Bush en la media, Clinton un poquito por encima de éste y baby Bush por debajo de la media o incluso mal. Comparándole con sus tres predecesores, cosecha un porcentaje de desaprobación realmente notable: 68 por ciento. En fechas semejantes (cercanas al adiós), los otros tres van por la mitad de rechazos. 
En otras palabras, la presidencia del segundo Bush es percibida como un desastre por sus conciudadanos. Y lo mismo se ve si se amplía el tiempo de referencia y, por tanto, los presidentes : sólo es superado por Nixon, el que pudo huir de un "impeachment" (si no se ve la tabla completa, hacer clic sobre la misma).



Claro que siempre se podrá decir que si lo aprobasen, tendría razón y si lo rechazan, se equivocan. Pero esa es una idea un poco peculiar de la democracia. De todos modos, y olvidando el pequeño detalle del embrollo en que ha metido al mundo en Iraq y Afganistán (por lo menos), ahí van los datos de cómo le ha ido la gestión en estos ocho años.



Y es que ha sido un desastre. Renta familiar, desempleo, deudas, Bolsa... Lo reconocen, según el Washington Post, economistas de todo el espectro ideológico estadounidense.
Y por lo que se refiere a Iraq, este es el resultado según el Human Security Brief: el efecto de Iraq ha sido más terrorismo. Se calcule como se calcule, ha aumentado.



Gallup baja a detalles y presenta los resultados de encuesta de este mes después de restar los que dicen que ha mejorado un asunto y los que dicen que ha empeorado en ese tiempo. El sida y las relaciones raciales quedan relativamente bien y todavía la defensa y la lucha contra el terrorismo. Todo lo demás, tiene más respuestas negativas que positivas y en la posición de los Estados Unidos en el mundo y en la economía, ni te cuento:



Como ya se comienza a insinuar la candidatura del otro hermano, Jeb, el ex-gobernador de Florida y fautor de la elección de su hermano en 2000, he puesto "este Bush" no sólo porque antes hubo otro, sino porque podría haber aún otro después. 

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