miércoles, 14 de enero de 2009

Más vocabulario

Altermundialismo. Doctrina de los que afirman que “otro mundo es posible” lo cual, a estas alturas, es una banalidad si no va acompañada de una presentación de los mundos probables y de cómo llegar a ellos.

Centro. Posición política o ideológica cuya inexistencia viene corroborada por el hecho de que suele ir acompañada de otros sustantivos como “centro-derecha” o “centro-izquierda”.

Clases medias. Posición social que algunos consideran tan inexistente como el “centro” (véase). Otros observan que, además de existir, tienen miedo de los pobres y de caer en la pobreza, lo cual las hace pasto del “populismo” (véase) y del “fascismo” (véase).

Democracia. Sistema político que unos utilizan para encontrar la verdad, otros para tomar decisiones, otros para forrarse (sic) y otros para elegir a los que van a gestionar impuestos. En otros contextos, algunos sólo la aceptan si los resultados coinciden con sus preferencias ya que, en caso contrario, “el destino de las urnas es ser rotas”.

Derecha. Todo lo que no es “izquierda” (véase). O lo que no es “centro-izquierda”. Ya no es un insulto.

Fascismo. Insulto utilizado normalmente por la “izquierda” (véase) para denostar a lo que no le gusta. Tuvo una definición con referencias empíricas unívocas en Italia. Véase “populismo”.

Globalización. Mito que ha durado muy poco y que tuvo creyentes como yo. Una de tantas víctimas de la crisis económica contemporánea.

Igualitarismo. Argumento que se suele esgrimir cuando se está abajo y que desaparece misteriosamente cuando se está arriba.

Izquierda. Paraíso de la retórica. Se pertenece a ella por autoubicación ya que los referentes empíricos son difíciles de localizar. Lo de Norberto Bobbio (la izquierda se enfrenta a la desigualdad) ya no se aplica.

Lucha de clases. Acción continua de “los de arriba” contra “los de abajo”. Puede llegar a la violencia aunque suele quedarse en la manipulación. La lucha de clases en sentido contrario es muy rara y, de producirse, extraordinariamente acaba siendo a favor de “los de abajo” (véase “revolución”). Las “clases medias” (véase) no suelen estar en medio.

Lucha contra la pobreza. Intento de reducir el número de personas en situación de “pobreza” (véase). Planteada desde la “izquierda” (véase), tiene el problema de que los autores clásicos del “marxismo” (véase) la rechazaron por considerarla un instrumento para evitar la revolución ya que no agudiza las contradicciones. Sin embargo, los que se encuentran en tal situación prefieren salir de la pobreza a esperar la “revolución” (véase) en un futuro tan lejano y problemático como el del “paraíso” (véase).

Marxismo. Escuela que, como todas, tiene, junto a elementos utilizables, elementos ya no utilizables pues el mundo ha cambiado desde que se inició en el siglo XIX. También: religión fundamentalista. También: insulto por parte de los que no se han enterado de que el engaño de la Guerra Fría terminó hace tiempo.

Paraíso. Lugar en el que, después de muertos, se siguen peleando los creyentes de las distintas religiones ya que tienen ideas muy diferentes sobre la manera de organizarlo.

Pobreza. Situación de insatisfacción extrema, involuntaria y constante de las necesidades básicas que no se sabe cómo medir. Las cifras disponibles sobre el número de pobres o no significan nada (las del Banco Mundial) o en realidad son de desigualdad y no de pobreza (las del Instituto Nacional de Estadística o las de Cáritas).

Populismo. Insulto utilizado normalmente por la “derecha” (véase) para denostar a los regímenes que no les gustan, por lo general en América Latina, aunque también se ha usado en contextos como los estadounidenses. Es probable que tuviese una definición con referencias empíricas unívocas en la Rusia zarista. Véase “fascismo”.

Principios. Lo que uno tiene y de lo que los demás carecen.

Responsabilidad. Comportamiento que los que ganan de una situación esperan de los que pierden y que refuerzan con numerosas intervenciones razonándolo o amenazando en el caso de que no se carezca de ella. Veáse “lucha de clases”.

Revolución. Acción política que suele tener como resultado que se le da la vuelta a la tortilla sin cambiar la situación de los de abajo ya que lo que cambia son los que mandan (no se vea: “democracia”). Con independencia de sus relaciones públicas, las revoluciones hay que analizarlas no en su fervor inicial, sino al cabo de un tiempo suficiente para que el fin de los fervores permita ver la realidad.

Z. Signo del Zorro.

(Publicado hoy en el periódico Información - Alicante -)

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