lunes, 26 de enero de 2009

Más males de España

Si se toma en serio el artículo de Paul Krugman traducido que adjunto (con sus enlaces en inglés) se podría deducir que el actual gobierno español tiene dos opciones: bajar los salarios y perder las elecciones generales o no hacer nada y perder las elecciones generales. Bajar los salarios supone un aumento de la conflictividad social, habiendo además nuevas direcciones en Izquierda Unida y Comisiones Obreras que ya han hablado de huelga general. No bajar los salarios supone no acelerar la salida de la crisis que, a escala global (tengo que verme el Global Risks 2008 que se presenta pasado mañana en Davos), tendrá una salida muy lenta y, en cualquier caso, no antes de dos años... es decir, etapa electoral en España. Las próximas elecciones generales se tendrán bajo el paraguas de la crisis, con desempleo, aumento de la pobreza y la desigualdad, descontento que ya se observa, recortes presupuestarios y demás lindezas con que nos ha obsequiado el minué bailado por las autoridades (in)competentes y los (ir)responsables económicos a escala mundial.
Si en este entretiempo el partido de la oposición consigue rehacer su maltrecho liderazgo y superar sus peleas internas por la sucesión (la lucha por ser califa en lugar del califa puede tener como consecuencia que nadie sea califa), la victoria del Partido Popular estaría cantada aunque su gobierno tuviese que gestionar alianzas problemáticas con los nacionalismos periféricos, mucho más pragmáticos de lo que los españolistas los presentan (que los presentan como fanáticos, tal vez con un mecanismo psicológico de proyección).
Si no lo consigue, el hundimiento del Partido Socialista puede llevar a una situación todavía peor que un maltrecho gobierno de estos o de la actual oposición: a un desencanto generalizado. Y a repetir lo que ya está sucediendo en la periferia de la Unión Europea y que es posible que vaya ascendiendo por la jerarquía interna. De momento, ya hay un gobierno, el de Islandia, que cae bajo el peso de la crisis y es razonable pensar que los electorados castigarán a sus gobiernos sean o no sean culpables (esa es la razón por la que juzgo improbables un segundo mandato de Obama y uno más de Rodríguez Zapatero con el detalle adicional de que la crisis no estalló bajo Obama y sí bajo Rodríguez Zapatero que, encima, y por evidentes motivos electorales, estuvo negando la existencia misma de la crisis -como, y ya lo he contado, hizo Bush II-)
Obviamente, a los políticos les interesa el resultado de las elecciones en términos de quién consigue el poder. A algunos ciudadanos nos interesa el resultado de las elecciones en términos de lo que significan socialmente y de las implicaciones que pueden tener para el futuro.

2 comentarios:

  1. Hola José María,
    Muchas gracias por seguir aportándonos tus opiniones.
    No se si será cosa de mi navegador, pero el enlace al texto de Krugman no funciona.
    Un saludo.

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  2. Algo había en el enlace que no dejaba abrirlo. Tampoco yo he podido, pero creo que ya se puede.
    Gracias, Héctor, por el aviso.

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