martes, 27 de enero de 2009

Más Obama

Me han llamado de una radio para conversar sobre el nuevo presidente de los Estados Unidos. Entre que el teléfono no ha funcionado bien y que la dinámica de entrevista rápida no da mucho de sí, esto es lo que me hubiera gustado decir y que resume posts anteriores:
1.- No hay que poner las esperanzas en un ser que llega desde fuera, sea Skywalker o Jesús de Nazarat en su segunda venida como el Cristo. Además, Obama no viene de fuera. Es un "insider", un miembro del "establishment", en un sistema político en el que las diferencias entre demócratas y republicanos son de matices, no de fondo.
2.- Pero es histórico el que una persona considerada como negra en su país haya llegado a la presidencia. Cierto que más histórico fue lo de Mandela en Suráfrica y lo de Morales en Bolivia, pero no quita lo extraordinario que es que Obama sea presidente en un país en el que que hasta hace relativamente poco el padre de Obama no habría podido entrar en los restaurantes en los que ha entrado su hijo como presidente.
3.- También es evidente que ha despertado una ola de esperanzas e ilusiones entre algunos grupos sociales locales dentro y fuera de su país. En parte, gracias a una extraordinaramente buena campaña de márketing político que habrá que estudiar en las titulaciones de comunicación, publicidad y periodismo. En parte, porque mucha gente necesita de la esperanza para sobrevivir. Y en parte por ese "star system" que lleva a sucesivas "manías". Sólo los más viejos recordarán la "Olliemanía" en tiempos de la presidencia de Reagan respecto a Oliver North, protagonista del irangate. Ahora se trata de la "Obamamanía" y con el mismo "merchandising": camisetas, llaveros, "memorabilia" y entusiasmo de pancarta, no de análisis para un diagnóstico sereno.
4.- Sin embargo creo que las esperanzas se frustrarán: el monstruo de la crisis le puede devorar y los que le han financiado la campaña son los que la crearon. Goldman Sachs está entre los cinco primeros donantes y, sumando contribuciones, las de Lehman Brothers duplican a las que también hicieron a McCain en esa costumbre de los grupos de presión, empresas financieras y empresas armamentísticas de financiar a ambos contendientes aunque, como digo, no con la misma cuantía.
5.- También es evidente que se han tomado decisiones muy espectaculares sobre Guantánamo, el medio ambiente y hasta el vocabulario sobre el Islam utilizado en la entrevista en Al Arabiya ha cambiado respecto a su antecesor.
6.- Con independencia en que está por ver en qué quedan todas estas decisiones (no sea como el "pleno empleo" del presidente Rodríguez Zapatero que ahora resulta que sólo era un objetivo y no una promesa electoral), no parecen afectar (y no afectan en negativo) al objetivo básico de mantener "el modo de vida americano" (estadounidense) mediante la sumisión del resto del mundo a los intereses de la superpotencia. Dicho con otras palabras, pero dicho en su discurso inagural.
7.-En el caso de Israel, no hay duda: continuismo.
8.-En el caso de las políticas sociales que cuesten dinero (las que sólo son cambios en la legislación son gratis), habrá que ver qué puede hacer con las arcas públicas que hereda y las promesas de rescates a las empresas que le han financiado la campaña. Si va a aumentar la presión fiscal hacia los ricos y reducirla hacia la clase media (los pobres no aparecen en el esquema), habrá que ver si eso le da margen de maniobra o aumenta su ya enloquecida deuda/déficit.
9.- Y está por ver el peso real que acaban teniendo los centros de poder muy consolidados en el país. Pienso en la sra. Clinton, ahora secretaria de Estado, cuando era sólo la esposa del presidente, intentó una reforma muy modesta del sistema sanitario y fue boicoteada por aseguradoras, médicos, hospitales y demás entidades sanitarias con ánimo de lucro. Aunque sea la persona más poderosa de la Tierra (supongamos), eso no le convierte en omnipotente: todos tenemos límites.
10.- Algún comentarista en The Nation, que no tengo ahora a mano, ha dicho que casi todo se resume en una vuelta a la realidad después de la locura del gobierno anterior en el que la ideología fue más fuerte que la realidad y en el que se esperaba que los datos de la CIA sirviesen para justificar decisiones, no para proporcionar información sobre la realidad sobre la que había que tomar dichas decisiones "basados en la evidencia" (con perdón por el anglicismo). 
Pero ese realismo es sobre los medios, no sobre los fines, que siguen siendo los mismos, para desesperación de los estadounidenses que se habían ilusionado con el personaje.

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