lunes, 19 de enero de 2009

Ilusión Obama

Si se compara la aprobación que tuvieron Bush o Clinton en sus comienzos con la que tiene Obama, estamos ante lo incomparable, según aparece en Gallup:



Con un impresionante apoyo del 80 por ciento entre sus conciudadanos, hasta las radios españolas muestran su ilusión ante lo que comienza mañana "en los Estados Unidos y en el mundo", dicen. Alguno introduce alguna reticencia ante el espectáculo made in hollywood al tiempo que otros muestran su admiración por el "speechwriter" (el escribidor de discursos) , pero al final todos sucumben a la lista Lincoln, Roosvelt, Kennedy... Obama. Personalmente tengo mis reticencias ante algunos de esos antecesores, pero no puedo negar la ilusión con que mañana se va a cubrir el evento mundial. Sea. Se comprende allí y aquí. Allí, porque el ser humano necesita esperanzas, y la situación es bastante negativa allí y aquí. Digamos que nos agarramos a un clavo ardiendo, si es que la comparación es aceptable. Y no extraña que haya quien espere la salvación de Obama como si viniese de un dios. Aquí, además, por seguidismo.
Pero  la palabra ilusión tiene un matiz que conviene no olvidar y las referencias a Hollywood y al "speechwriter" son intencionadas por mi parte: ilusión es también "esperanza acariciada sin fundamento racional" o que "aparece en la conciencia sin causa real que la motive y sólo procede de la imaginación o de engaño de los sentidos", como dice el Casares.
Cierto que lo de mañana es histórico como en su día lo fue lo de Mandela en Suráfrica y lo de Evo Morales en Bolivia. Pero de ahí a ilusionarse hay un buen trecho. En Bolivia vamos a ver qué pasa esta semana. Y en Suráfrica tal vez convenga recordar que sigue estando entre los 20 países más desiguales a escala mundial, con muy dramáticas decisiones por parte de "los de abajo" (negros, por supuesto) con respecto al sida y con una evidente confusión entre cambio en la legislación y cambio real.
Y cierto también que es muy difícil hacerlo peor de lo que lo ha hecho Bush II. Pero mi apuesta es que Obama no conseguirá la reelección: la crisis se lo llevará por delante y tal vez tengamos, como ya ha insinuado Papá Bush, un Bush III, Jeb, el ex-gobernador de Florida que dio el triunfo a su hermano en las elecciones de 2000.
Comparto las reticencias que el periódico español Público (no tengo el enlace a mano: lo leí en papel) recogía ayer por parte de Chomsky (a las que ya había hecho referencias aquí) y las de Krugman. En general, la mejor manera de no desilusionarse es no ilusionarse y atenerse a lo que la observación, los sentidos y la razón parecen mostrar. Y lo que muestran las pruebas es que dios no existe, por lo menos de tejas para abajo y menos en estos campos. Milagros Obama no va a hacer. Y lo que no pue' ser, no pue' ser y, además, es imposible.

(P.S. Vicenç Navarro ha publicado un artículo sobre el entusiasmo por Obama que él también considera equivocado)

No hay comentarios:

Publicar un comentario