jueves, 1 de enero de 2009

Gaza: violencia rentable

En esta semana sin escribir he leído algo menos de lo habitual, pero he leído. Claro está que sobre Gaza. Lo que he leído se puede situar en una línea que va del excelente artículo de Ignacio Álvarez Osorio en Público y otro en El Correo, informados e informativos, algo que debería ser de lectura obligatoria para contrarrestar a los que se acercan al otro extremo, ocupado por Hermann Tertsch en el ABC, cargado de valoraciones, exabruptos, afirmaciones gratuitas y exageradas y cuya finalidad no es informar sino mover la opinión en una determinada línea, respetable sin duda, pero no por ello interesante. Eso sí, a penas superado por Alfonso Ussía en La Razón.
Es difícil sustraerse al juego de buscar culpables, porque la lista es larga y más si nos remontamos a la shoah, a la creación del Estado de Israel, al exilio forzoso de palestinos o nos limitamos a la actitud "democrática" de los que no aceptaron el resultado de las últimas elecciones palestinas que dieron el triunfo (limpio) a Hamás. Igualmente difícil es evitar caer en la búsqueda de justificaciones para lo emprendido por el bando por el que cada cual ha tomado partido. El periódico El País compensaba la viñeta de Romeu que reproduzco con un artículo de Shlomo Ben-Ami, no sionista abiertamente, pero no por ello menos favorable a la línea de los sucesivos gobiernos de Israel.



Sin embargo, lo que encuentro particularmente depresivo es el uso local que se hace de la violencia. Intentando superar las diversas manipulaciones a las que nos vemos sometidos sobre el asunto, sí parece que, en primer lugar, Hamás está utilizando esta su pequeña violencia de David frente a Goliat (sólo que, en este caso, es David el que pierde y resulta ser el no-judío). Lo hace de cara a las próximas elecciones. Canaliza así la frustración y la desesperanza de los que han sido confinados en el gueto de Gaza (con razón Jimmy Carter tituló su libro sobre Palestina con el fatídico nombre de "Apartheid"). Volverá a ganar.
En segundo lugar, está el gobierno de Israel. No descarto que haya que ponerlo en primer lugar: su infiltración en Hamás viene de antiguo y hay quienes dicen que Hamás fue una creación occidental para debilitar a la entonces OLP. A mayor abundamiento, el periódico israelí Ha'aretz (La Tierra) había dicho que los planes para confrontar a Hamás venían ya desde hace seis meses. Pero, sea como fuere, el gobierno de Israel también tiene pendientes unas elecciones en las que se va a discutir quién es más duro con estos palestinos que ocupan ilegítimamente la Tierra Prometida. Quitando al Meretz, todos los demás partidos compiten en dureza para que Netanyahu (Likud) no les pise el terreno y Tzipi Livni (Kadima), actual ministra de asuntos exteriores, que ahora afirma que no hay crisis humanitaria en Gaza, pueda ocupar el puesto de Ehud Olmert (Naciones Unidas, dice la BBC, que dice que sí que hay crisis humanitaria). El Partido Laborista, al que pertenece Barak, ministro de defensa y candidato por dicho partido, no parece que vaya a tener muchas posibilidades, pero se trata de no reducirlas.
En tercer lugar, está Fatah que, si entendí bien lo que traducían a Abbas desde Egipto, comenzó echándole las culpas de la masacre a Hamás y ha terminado presentándose como el valedor de todos los palestinos, fautor de la concordia y la unión de todos los hermanos. Como no se puede olvidar la guerra civil entre palestinos que llevó a la división de Gaza y Cisjordania, repartidas entre Hamás y Fatah, esta súbita conmiseración y piedad resultan sospechosa, pero no excluye que también aquí se quieran obtener réditos electorales de esta nueva posición transigente y moderada. Desde otras perspectivas, la masacre estaría sirviendo para dejar clara esa división entre palestinos y no sólo por organizaciones políticas sino entre los que están dispuestos a negociar con Israel y los que no. Tal vez en porcentajes diferentes, pero no viene mal recordar que también en Israel los hay contrarios a esta "reacción excesiva"
Quien saca mayor rentabilidad de la violencia (lo cual no supone, necesariamente, que sea el iniciador, aunque, como he dicho, no lo descarto) parece que es el sistema de partidos israelí que, si las cosas siguen así, podría trocear en tres el gueto de Gaza para hacerlo más manejable desde un punto de vista militar-policial. No importa si, como afirma un experto israelí a la agencia china Xinhua, no saben cómo salirse de ésta. Lo que importa es ganar las elecciones.
He recibido diversos mensajes instándome a apoyar tal o cual iniciativa de condena o apoyo. No los he seguido porque creo que lo claramente condenable es el uso de la violencia para satisfacer intereses de poder político incluso partidista. Y es condenable porque los 400 muertos y los 2.000 heridos que había ayer no tienen la culpa de la incompetencia política de Fatah, del empecinamiento de Hamás y del sionismo de la mayoría de partidos israelíes. Ninguna de esas causas vale lo que una sola de las vidas perdidas estos días. Y si se trata de defender a los palestinos, nadie dice a cuáles de ellos hay que defender, escondidos en generalizaciones como "el pueblo palestino" que esconden la realidad dividida. Y más que dividida, enfrentada.
Y nadie se extrañe de que Obama haya guardado silencio en este tema según el principio que no ha aplicado en otros, a saber, que el presidente es Bush, no él. Su jefe de gabinete tiene la doble nacionalidad, israelí y estadounidense, y sus antecedentes (inclueyendo familia sionista) son públicos. La distinción entre judío y sionista (o defensor de determinadas políticas del gobierno de Israel) es pertinente: en los Estados Unidos, el dinero judío más importante (el de AIPAC, el lobby pro-israelí) está yendo a promover que se reproduzcan las razones del gobierno de Israel sin crítica alguna (crítica que será tachada, incluso si es muy suave, de antisemita, es decir, de antijudía, es decir, de anti- actual gobierno de Israel). Pero una parte no desdeñable de las organizaciones judías en los Estados Unidos no está tan de acuerdo con el bombardeo a Gaza. Al contrario.
Todo menos aplicar el reciente estudio del Strategic Studies Institute, del gobierno de los Estados Unidos, en el que se afronta "lo sabido de lo no-sabido", a saber, las crecientes amenazas a la seguridad (es decir, violencia), que no tiene respuesta militar-policial alguna. Son "choques estratégicos" no convencionales ante los cuales hay que buscar otros medios, pero no la violencia. Si lo que hay ahora en Palestina-Israel es terrorismo (y tal vez lo haya por parte de Hamás y por parte del gobierno de Israel, por lo menos según algunas definiciones de terrorismo), con más razón: el terrorismo no tiene respuesta militar-policial, y la "guerra contra el terrorismo" sólo produce más terrorismo.

3 comentarios:

  1. Si los cuentos de navidad muestran la triste condición de los pobres que miran a los ricos disfrutar en estos días de paz y fiesta (cuántas escenas en libros, películas, etc), la perenne realidad de "los unos y los otros" se vuelve hoy terrible en Gaza. ¿Con qué cara observarán los que se quedan a los que pueden librarse del terror? ¿Qué sensación tendrán algunos de los que se van y ven a los que se quedan?.

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  2. Esas caras se pueden imaginar. Lo que no imagino es la cara de los que deciden hacer matar a otros por puro empecinamiento en ideas y proyectos absurdos y en objetivos que se podrían lograr con medios menos salvajes.

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  3. Que situación complicada eh... Por un lado, unos afirman que Dios les ha dado esa tierra y que les pertenece por derecho, queriendo expulsar al contrario y diciéndolo abiertamente o, peor aún, con eufemismos y demagogia..por el otro lado, exactamente igual..

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