viernes, 9 de enero de 2009

A dónde van las armas

Un bonito informe oficial estadounidense sobre el comercio de armas, para seguir lo dicho ayer en que me dediqué más a ver a dónde iban las ventas de armas estadounidenses.
Lo primero, quiénes son los grandes proveedores de armas en el mundo. El último dato es de 2007 (el informe es de octubre de 2008) y es el que tomo, aunque el informe es más prolijo.
La primera que quiero comentar es la tabla 9D en la que aparecen los principales proveedores de armas en el mundo. El primero es los Estados Unidos con casi 13.000 millones de entregas, un valor que es tres veces superior al siguiente, que resulta ser Rusia. Reino Unido, Francia, la China, Alemania, Canadá, la pacífica Suecia, la benévola España (600 millones), Israel (sí, Israel vende armas) e Italia.



La tabla 2G indica cuáles son los principales proveedores de armas a los "países en desarrollo". De nuevo están en primer lugar los Estados Unidos con 7.600 millones, seguidos por Rusia con sus 4.600 millones. Siguen la China, el Reino Unidos, Francia, Alemania, Holanda, España, Ucrania, Italia e Israel. España sube en esta particular olimpiada e Israel baja de rango. Pero ambos siguen en la liza.



Y ahora los principales compradores entre los "países en desarrollo": la India, Israel, Egipto, Arabia Saudita, Pakistán, Corea del Sur, Venezuela, Sudáfrica, Taiwán y la China. 



Bonito mundo que, de paso, hace ver lo poco útil que es la clasificación de "países desarrollados" y "países en desarrollo": Israel aparece como lo uno y como lo otro. Pero, en fin, esto es lo que hay: Israel compra y vende; La India y Pakistán andan enfrentados; Taiwán y la China, también; Egipto es un gran receptor de ayuda estadounidense y es vecino de Israel; Arabia Saudita juega a "arms for oil"; Corea del Sur tiene a Corea del Norte; Venezuela quiere (y no puede, porque está el Brasil) ser potencia regional; Y Sudáfrica hace lo que puede. 
No parece que Hamás esté entre los grandes receptores, ni Irán y Siria entre los grandes vendedores. Lo que sí me parece claro es que no se trata de "si vis pacem, para bellum", si quieres la paz, prepara la guerra, sino de "si vis pacem, para pacem". Y las armas no parece ser el mejor medio de hacerlo, en particular si no son defensivas sino, como suele suceder, agresivas. No hay que extrañarse, entonces, de que se atribuya la letalidad de las armas israelíes al hecho de que son estadounidenses.
De todos modos, las armas son una mercancía más para la que hay que crear demanda, interviene en la balanza comercial y, de cara al interior, tanto si la fabricación es privada como pública, tiene un papel keynesiano de bombeo (nunca mejor dicho) de dinero público al sistema económico, aunque con las conocidas limitaciones del excesivo endeudamiento público. Que sirvan para matar no hace al caso. Si son buenas para la economía, son buenas en sí mismas. Y si ayudan al clientelismo internacional, mejor que mejor. 

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