miércoles, 28 de enero de 2009

Crisis artificial

Quiero decir que no es un fenómeno natural, por más que los ciclos económicos parezcan estar inscritos en el código genético de este sistema. La crisis es el resultado de decisiones humanas muy concretas, y anteayer, en The Guardian, venía una lista de personas cuyas decisiones llevaron a este desastre, muchas de las cuales se irán de rositas, y también una lista de personas que anticiparon lo que iba a suceder. 
Las decisiones que llevaron a donde estamos comienzan a ser conocidas. Incluye la lucha contra los sindicatos. Y, por supuesto, las profundas "desregulaciones" que se iniciaron a principios de los 70. Las condiciones locales han intervenido en dar un mayor peso local a la crisis anglosajona o uno menor. No deja de ser significativo que la India, mucho más regulada, haya mantenido el tipo financiero aunque sus exportaciones hayan caído. Como la China, no sólo regulada sino bajo un partido único llamado comunista. Una y otra con crecimientos menores de lo habitual en los últimos años (6-7 por ciento), pero que ya quisieran para sí las economías nacionales (porque ya vuelven a existir después de la "globalización") de Islandia o de España, países en los que las decisiones locales (en el caso español apoyando de manera suicida la burbuja inmobiliaria) han hecho más visibles los efectos de la crisis anglosajona.
Entre los culpables de la lista también aparecen, entonces, los ex-presidentes Clinton y Bush (padre). Es una lista de políticos y financieros y alguno de los primeros ha terminado trabajando (laboralmente, no sólo tomando decisiones) para los segundos sin que, por ello, tengamos que sacar conclusiones apresuradas.
Los que avisaron de la que se venía encima incluyen a George Soros, el especulador que sacó a la libra del sistema monetario europeo en su día, y Warren Buffet, una de las tres personas más ricos del mundo y cuyo puesto en la lista de hiper-ricos de la revista Forbes de este año, que está a punto de publicarse, habrá que ver (todo parece indicar que ha usado su dinero para comprar saldos de empresas que se han venido abajo por mala gestión de sus ejecutivos - que no necesariamente coinciden con sus propietarios-).
Si no se lee inglés, se puede ver la lista. Es instructiva. 

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