sábado, 31 de enero de 2009

Conformidad

Un reciente estudio holandés ha vuelto a sacar el tema de los mecanismos mediante los cuales nos sometemos a la opinión mayoritaria. No sé si su neuropsicología es buena o mala, pero sí sé que el hecho (no la explicación) va en la misma dirección que los experimentos de Ash que el artículo que cito también cuenta y tantas veces he contado en clase.
Lo que hizo Ash fue presentar estas dos tablas a un grupo de sujetos voluntarios para el experimento y preguntarles qué línea de la segunda tabla tenía la misma longitud que la línea de la primera. Obviamente la C.
Sin embargo, el investigador se había puesto de acuerdo con los participantes para que contestasen con una respuesta evidentemente incorrecta (sea la A o la B, pero todos contestando el mismo error). Todos menos uno que se asombraba de que tanta gente antes que él diese respuestas que él veía como incorrectas... así que contestaba lo mismo que decía la mayoría e incluso algunos llegaron después a confesar que es que lo habían visto así. 
Es la autoridad del grupo como Milgram estudió la obediencia a la autoridad, y explica por qué algunas encuestas son utilizadas para crear conformidad: diciendo que eso dice la mayoría, se consigue que más gente, que no pensaba así, acabe pensando así y más si se trata de algo mucho más discutible y menos verificable que la longitud de las líneas de Ash.
También está detrás de esa muletilla de tertulianos que dicen "lo que los ciudadanos quieren..." o "lo que piensan los españoles (o la nacionalidad que sea)..." y está detrás de lo que ya criticaba Ortega y Gasset en los intelectuales que hablan en nombre de colectividades como truco para ganar credibilidad.
Como, en el fondo, somos perezosos, ese mecanismo de conformidad explica que busquemos rodearnos de personas que piensen lo mismo que nosotros: nos refuerzan en nuestras creencias, opiniones y gustos, aunque la cosa se complica con los grupos a los que uno deja de pertenecer (clubes, religiones, partidos, organizaciones). Es lo que el sociólogo Merton llamaba grupos de referencia de ex-pertenencia y, por lo general, eran de referencia negativa: el converso tiene muy mala opinión del grupo que ha dejado. 
Por supuesto, no todo el mundo es así. Hay quien mantiene excelentes relaciones con los grupos que deja y hay quienes no se dejan influir por el "dónde va Vicente, donde va la gente". Aproximadamente, una cuarta parte de los que se han sometido a ese tipo de experimentos. 
No somos todos clónicos, por lo que se ve. Pero el mecanismo de conformidad funciona para lo bueno y para lo malo, y si es conformidad respecto a una autoridad personal con fuertes disfunciones psicológicas (el viejo libro "psicopatología y política"), la cosa se puede poner marinera. Pasó con Hitler y Musolini en la crisis anterior, la del 29-39. Habrá que ver qué pasa en la del 07-?

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