miércoles, 3 de diciembre de 2008

Sigue la desglobalización

Los datos sobre la economía real los Estados Unidos (producción, desempleo, precios, stocks) reflejan de manera unívoca el impacto de la crisis financiera ahora ya crisis económica: se contrae la producción, aumenta el desempleo, caen los precios (deflación), crecen las mercancías en los almacenes. Pero lo mismo empieza a ser perceptible en la Unión Europea y en la China
 y en otros lugares. Regreso a lo "desglobalización jerárquica". Por un lado, hay que reconocer la conexión de la economía "financiarizada" entre los países centrales, de modo que lo producido en los Estados Unidos haya afectado a los restantes. Por otro, sabemos que el comercio internacional era, básicamente, entre países centrales y, dentro de estos, entre multinacionales y, dentro de éstas, comercio intra-empresa, es decir, que el núcleo duro del comercio "libre" internacional era economía planificada centralmente, no economía de mercado libre. Lo que no es eso, NO está en crisis, excepto en el caso de las burbujas inmobiliarias que han reventado en algunos países (los Estados Unidos, España), pero no en otros.
Cierto que estos males "gotean" hacia la periferia y algunas Bolsas se "derriten" en América Latina ante estos datos: los bancos de los países centrales tienen sucursales en los países periféricos, el comercio de estos últimos países iba, sobre todo, hacia los países centrales, así que lo que sucede en unos acaba afectando a los otros. Y la inversión se resiente. Y, por supuesto, en Wall Street.
La "desglobalización" significa que, del mismo modo que vemos la conexión de algunos elementos, también vemos la desconexión entre otros. Es una "desglobalización" en cuanto a la percepción de la realidad. Ahora ya sabemos que no hay tal "aldea global" aunque los "globalizados" quisiesen que se creyese tal cosa. Pero "desglobalización" significa también que se comienzan a percibir procesos de fragmentación de los otrora "globalizados" por un lado y, por otro, comienzan a levantarse voces y prácticas de mayor desconexión frente a la barbarie de los países centrales. Ahora ya sabemos que lo de "menos Estado, más mercado" o el llamado "consenso de Washington" era un truco de los países centrales para poner en práctica sus salvajadas financieras y comerciales. Ya es difícil que se lo crean los que se lo creyeron antes (por más que todavía quede algún despistado o apegado a sus intereses que sigan en sus trece).
¿De acuerdo? Pues yo no estoy de acuerdo. Estas versiones centradas en los países, los Estados o los gobiernos ocultan una realidad mucho más importante para lo que estoy tratando: las grupos sociales (clases sociales si se prefiere, aunque creo que no encajan exactamente en la idea convencional de clase), grupos sociales, pues, que han llevado a la práctica las irresponsabilidades observables en los países centrales. No ha sido una práctica DE los países centrales sino una práctica observable EN los países centrales y, en particular, en sus élites económicas, más o menos en connivencia con las élites políticas (nunca hay correspondencia mecánica entre unas y otras). 
¿De acuerdo? Bueno, pues también tengo que introducir alguna matización: las élites de los países periféricos han jugado, por lo general, la carta de las élites de los países centrales.
Se trata, efectivamente, de una lucha de clases de los de arriba contra los de abajo (no al revés, que es un caso muy aislado en la historia de la humanidad) pero a escala global, con el espejismo de los países, naciones y gobiernos. 
Si los de arriba, tal y como los conocemos, van a sobrevivir como tales, está por ver. Y si no sobreviven no será por la lucha de los de abajo sino por sus peleas internas y por sus mismos excesos, pretendiendo dar los pasos más largos que sus propias piernas. No se puede estirar un resorte indefinidamente sin correr el riesgo de que se rompa, pero si se rompe no es por el resorte (los de abajo) sino por los que estiran (los de arriba).
Como puede verse estos días en el encuentro en Poznam, Polonia, sobre el medio ambiente, la "crisis", tal como se presenta, se ha convertido en el argumento para no hacer nada con el medio ambiente, así que no soy muy optimista ni sobre lo que puedan hacer los nuevos miembros de la Unión Europea ni sobre la voluntad de los viejos miembros de asumir la factura. Así que mayores riesgos no para los de arriba sino para la especie humana, ahí sí globalizada: sólo hay un Planeta y consumimos más de lo que puede regenerar.

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