martes, 2 de diciembre de 2008

Ricos excomunistas

Huang Guangyu ha sido, probablemente, la persona más rica de la China en términos calculados localmente. Una fortuna de más de 6.000 millones de dólares dentro de la tendencia china de que los ricos sean más ricos y los pobres... bueno, que los pobres sigan como estaban, al margen de las crecientes manifestaciones por pérdidas de puestos de trabajo y demás miserias de la vida que Hu Jintao (la fuente no es sospechosa) se encargó de (auto)denunciar en su discurso ante el XVII Congreso del Partido Comunista Chino. Lo que, según el China Daily, habría dicho (15 de octubre de 2007) es:

Existen todavía problemas que afectan a la vida cotidiana del pueblo en campos como el empleo, seguridad social, distribución de la renta, educación, salud pública, vivienda, seguridad en el trabajo, administración de justicia y orden público; y algunas personas de renta baja llevan una vida realmente difícil. 

"Llevan una vida realmente difícil". Y tanto. Pero volviendo al Sr. Huang, resulta que se encuentra "missing". Lo cuenta, con todo lujo de detalles, el The Economist de esta semana. Información privilegiada, abusos, lo que si lo hiciese otro se llamaría robo y que cuando se hace desde los 6.000 millones se llama "malas prácticas". Detenido o huido, muestra que en todas partes cuecen habas. 
Que hay ricos que lo son por su visión estratégica o su buena idea llevada a cabo y hay ricos que lo son porque han robado. De todo hay. Pero, por lo que se ve, la China comunista no es una excepción. Se sabía de su nivel de corrupción política y de cómo Hong Kong, que había sido un ejemplo de buenas prácticas en la lucha contra la corrupción, dejó de serlo en cuanto se reincorporó a la Madre Patria. Ahora se sabe de su corrupción empresarial, no siempre ajena a la anterior. 
Quieras que no, me recuerda lo que mis amigos polacos me decían sobre la "transición" polaca. Cierto que ya no había colas, pero cierto también que "los de abajo" no tenían dinero para comprar lo que había en las tiendas mientras que los "apparatchiks", pasándose al capitalismo,  se enriquecían de manera más o menos ajena a las reglas del mercado capitalista de manual o de ideología. Curioso también que los países excomunistas (los del antiguo Comecon), cuando se enfrentan a unas elecciones, además de votar muy poco -como buenos capitalistas-, voten por los extremos: o por movimientos xenófobos, nacionalistas y ultraliberales (como los gemelos polacos, ahora reducidos a uno solo) o por partidos cripto-comunistas ahora llamados socialdemócratas como en Rumanía. Pero también lo hicieron en Polonia antes de los gemelos.
Conviene, al hacer periodismo, preguntarse por el qué, cuándo y cómo. Se hace con respecto a Mumbai, dicho sea de paso. Pero en todos estos casos lo que falta es que el periodista se pregunte por el "por qué", que es la respuesta ausente. Y es que el comunismo no funcionó (es evidente y es evidente que no funciona en Cuba, con una ética del trabajo muy baja, un nivel de organización bastante deficiente y una ausencia de subvenciones soviéticas -el bloqueo es importante, pero es decisivo para la propaganda dentro y fuera de la isla, no para el funcionamiento de la economía). El capitalismo tampoco. 
Por eso algunos preferimos hablar de capitalismo de Estado y capitalismo privado (y sus formas intermedias, mixtas) para referirnos a la misma realidad. Pero no es cuestión de hacer "cuestión de nombres". El nombre de la cosa puede ser importante, pero más importante es la cosa misma. Y lo que la cosa muestra es que se promete una cosa y se consigue otra, bien diferente, con ricos dispuestos a hacerse más ricos a costa de lo que sea. La diferencia con lo que ha pasado en los Estados Unidos y ha afectado a más de medio mundo es que en los Estados Unidos no se prometía nada. Bueno, Obama sí: prometía un "cambio" que, como ya es obvio, no se va a producir. Si eso mosquea a la gente, se verá. Mi impresión es que no: los servicios policiales tienen una larga tradición de descabezar cualquier protesta al respecto. El que manda manda. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario