martes, 9 de diciembre de 2008

No sólo islamofobia

Hoy es Aid-el-Kebir, la Fiesta Grande, la fiesta del cordero en la que los musulmanes celebran el sacrificio de Abraham, patriarca común para judíos, cristianos y musulmanes que, al fin y al cabo, pertenecen a la misma familia de monoteístas.
Desgraciadamente, ha sido precedida de diversas profanaciones de tumbas musulmanas en Francia, en un cementerio militar, que suenan a las profanaciones de tumbas judías. Por no hablar de algunas extrañas decisiones del gobierno israelí sobre algunas obras públicas que, curiosamente, coinciden con lugares sagrados de los musulmanes.
No es difícil entender a estos gobernantes. Pero cuesta meterse en la mente de los que hacen cosas como la profanación de tumbas. Puede ser gente que, "ciega" de pastillas o de alcohol, busca un objeto sobre el que descargar la agresividad acumulada por las frustraciones de una sociedad en crisis. Puede ser gente que ha sido sometida a un "lavado de cerebro" sistemático haciéndoles ver dónde está el "enemigo". O puede ser gente que quiere que se sepa de dichas profanaciones por motivos de lo más retorcido que no excluye que sean los mismos musulmanes o judíos los que las perpetren. Personalmente me inclino por la primera hipótesis y más si hay antecedentes: repetir una acción, para este tipo de "descerebrados", es más fácil que inventarse una nueva.
De todos modos, son problemas que llevan a dinámicas de acción-reacción: algunos musulmanes se sentirán ultrajados y, en buenos seguidores de religiones del Kitab, del Libro, practicarán la Ley del Talión (ojo por ojo, diente por diente), de nuevo común a judíos y musulmanes y que los cristianos a veces intentan superar con lo de "presentar la otra mejilla" aunque no siempre lo lleven a la práctica. La venganza lleva a más venganza, con lo que mi tercera hipótesis no tendría que ser descartada. Incluso una mezcla de la primera y la tercera: los "descerebrados" serían manipulados por los que desean una escalada, para lo cual los de la segunda hipótesis son bienvenidos: gente que se dedica a predicar la maldad intrínseca de TODOS los que practican una determinada religión, cosa que, de nuevo, suele ser frecuente entre estos monoteístas frente a gentiles, paganos o infieles. Que cada religión aguante su vela y mejor nos irá a todos. Pero sólo "dialogando" entre religiones (o, para ser exactos, entre religiosos) no se resuelven ni los problemas de la primera hipótesis ni los de la tercera. Pero algo es algo. En términos más generales, la promoción de una cultura de paz es bienvenida, pero no se olviden ni las personalidades violentas ni las manipulaciones de las diferencias para conseguir los propios intereses de manera violenta. El gobierno israelí es uno de ellos.

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