sábado, 20 de diciembre de 2008

Irracionales

Una de las pocas cosas que se sabe que no existen es el "homo oeconomicus", ese ser que toma decisiones de manera racional, evaluando medios con respecto a fines y buscando maximizar los resultados de sus medios de cara a dichos fines. Si algo ha mostrado el caso Madoff es que los grandes gestores de la economía, los grandes inversores, los grandes banqueros, los gurus de referencia absoluta tampoco pertenecen a la categoría del "homo oeconomicus". Son tan irracionales como cualquiera de los demás mortales. Uno de ellos lo planteaba así:

People are prone to believe what they want to believe, he said, and in rising markets a kind of irrational euphoria takes hold in which we are not inclined to ask difficult questions.
La gente cree lo que quiere creer, efectivamente. Y no hay peor ciego que el que no quiere oír. Y en contextos de euforia colectiva (como suelen ser las burbujas), el carácter básicamente irracional de algunas conductas sólo se ve desde fuera (probablemente desde otra irracionalidad, pero otra en cualquier caso). En esos momentos, nadie se pone a hacer preguntas sino que corre y compra. O vende. Lo que sea.
A esto se añade el "groupthink", esa ilusión colectiva que producen los grupos a los que uno pertenece y que ocultan la realidad de las cosas: uno cree que las cosas son de una determinada manera porque en el grupo todos piensan lo mismo. Y si todos piensan que Madoff es fetén, pues es que es fetén. Con las obvias consecuencias: los hechos son tozudos, diga lo que diga la euforia o el "groupthink".
He visto algunos modelos económicos en los que el supuesto básico es que el ser humano es racional (pone los medios "tanto quanto" -que diría Ignacio de Loyola- llevan al fin y, en buenos capitalistas, procuran que produzcan "magis", más, mucho más). A mí no se me aplica porque no soy racional. Pero, por lo que veo, tampoco se aplica a los que se supone que andan metidos en esa racionalidad absoluta del "homo oeconomicus". Por suerte, tengo suficientes amigos economistas que saben que el tal "homo" no existe como para mantener un cierto respeto por la disciplina que los "racionalistas" neoclásicos se encargan de socavar periódicamente.

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